La Casa de los Perros: Justicia para unos, incertidumbre para otros en Zacatecas

CLAUDIA G. VALDÉS DÍAZ

Un festejo con los inquilinos del penal de Cieneguillas reunidos en los patios, junto con sus familias, para recibir al 2020, ese año que sorprendió a todo el mundo, terminó teñido de tinta sangre.

Bastaron sólo unas horas para que una disputa al interior del centro de rehabilitación y readaptación de máxima seguridad de Zacatecas arrojara un trágico saldo de 16 muertos y cinco lesionados.

Los presos participaban en un torneo deportivo de fin de año mientras recibían porras de sus familias. Pero los ánimos se calentaron y la tragedia tocó la puerta de Cieneguillas.

De pronto el caos.

Las familias, ante la magnitud de la riña fueron desalojadas de inmediato mientras los internos se golpeaban, se herían, se asesinaban.

Al interior del penal quedaron los restos sin vida de 15 personas. Seis más fueron trasladadas para recibir atención médica. Horas más tarde, uno de ellos perdió la vida en el hospital.

En esta pelea campal salieron a relucir las armas de fuego y las armas blancas, esas que no deberían estar en Cieneguillas pero que, al final, fueron utilizadas en esta pugna por obtener el control del penal.

En ese entonces, Zacatecas era gobernado por el priista Alejandro Tello Cristerna quien, como suelde suceder en estos casos, lamentó el deceso de los internos y ordenó reforzar las revisiones al interior del centro penitenciario.

Los peritos del Instituto Zacatecano de Ciencias Forenses y la Policía Ministerial, esos que hoy se encuentran en el ojo del huracán y que han recibido un atractivo ofrecimiento de parte del inquilino de La Casa de los Perros, para obtener una jugosa liquidación, aunque se violente la ley, abrieron en ese entonces una carpeta de investigación para conocer a los responsables de los homicidios y de quienes introdujeron las armas de fuego al penal.

Ahora se supo que el pasado 10 de agosto, el trabajo de los policías ministeriales, peritos y ministerios públicos, que hoy desde la nueva gobernanza minimizan y desprecian, logró una condena de 320 años para un par de reos que echaron por la borda el festejo de bienvenida al 202.

Un par de jóvenes, Evaristo, de 22 años, y Misael, de 21, recibieron de parte del juez una condena por el delito de homicidio calificado en perjuicio de 16 víctimas. Pero también por homicidio calificado en grado de tentativa en perjuicio de cinco víctimas.

Sí, Evaristo y Misael fueron quienes arrebataron la vida a sus compañeros de prisión, de ahí que el juez decidió imponer una pena mínima por cada una de las 16 víctimas: 20 años tras las rejas.

La suma da un total de 320 años en prisión para Evaristo, y 320 años sin poder caminar por las calles en libertad para Misael.

Pero, además, como si esto no fuera ya una sinrazón, a este par de jóvenes se les impuso una pena mínima de seis años y ocho meses por la tentativa de homicidio en perjuicio de los cinco presos que fueron heridos en la riña campal.

Claro está que esta pena de 416 años y ocho meses no está permitida por la ley en Zacatecas. Para todo hay un límite y ese es de 50 años. ¡Ah! Y además deben hacerse cargo de la reparación del daño.

Así, a casi cuatro años de que la violencia invadiera, por enésima vez, los titulares en los medios de comunicación y las redes sociales, “se hizo justicia” a los 16 reos que fueron asesinados al interior del penal.

Obviamente, Evaristo y Misael estaban en Cieneguillas y ahí se quedarán hasta que, si alguien los recuerda todavía, recibir un pastel para celebrar su cumpleaños 72 y 71, respectivamente.

El triste final de un par de jóvenes en Zacatecas que no sabrán más lo que significa ir al cine, a un baile, a la universidad. Un par de vidas truncadas por la violencia que hoy deja sin oportunidades a cientos y cientos de jóvenes mexicanos.

Eso sí, se debe reconocer la labor de los trabajadores de la Fiscalía General de Justicia del Estado de Zacatecas quienes hoy piden para ellos la justicia que diariamente, haciendo uso de sus conocimientos, experiencia y ahínco, han logrado llevar a las familias de cientos de víctimas.

Claro está que hay muchos, pero muchísimos casos que aguardan ser desempolvados de los escritorios de la Fiscalía, otros más que, por motivos políticos o de intereses personales también están ahí arrumbados.

Pero si las condiciones de trabajo en este organismo “autónomo” no mejoran, difícilmente podremos ver llegar a tribunales casos como el de Evaristo y Misael.

Y peor aún, si la brillante idea de la nueva gobernanza es liquidar a quienes tienen la experiencia y los conocimientos para dar paso a una caterva de “servidores de la Nación” que no sacan un buey de la barranca, a Zacatecas no le irá bien, Nada bien.

Pero que quede claro, aquí en el México de la 4T de lo que se trata es de sonreír que, algún día, estaremos bien.

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