Zacatecas, Zac.- Zacatecas registró al menos seis muertes en menos de 24 horas tras un enfrentamiento en Calera y una emboscada con explosivos en Luis Moya, en el marco del Operativo Rastrillo contra el crimen organizado. Autoridades estatales confirmaron cinco presuntos agresores abatidos el sábado y un policía municipal muerto la noche previa.
El episodio más reciente ocurrió la mañana de este sábado en el municipio de Calera, cuando elementos de la Fuerza de Reacción Inmediata Zacatecas (FRIZ) y de la Policía de Investigación (PDI) fueron atacados durante labores de patrullaje en las inmediaciones de la comunidad de Río Frío.
Tras repeler la agresión, las corporaciones estatales aseguraron ocho armas largas y tres vehículos en el sitio. Los primeros reportes de campo estimaban entre tres y ocho fallecidos, una variación que refleja la naturaleza fragmentaria de la información en el momento del choque armado; el comunicado oficial del secretario general de Gobierno, Rodrigo Reyes Mugüerza, fijó la cifra definitiva en cinco víctimas.
El despliegue de seguridad generó una situación de alta tensión operativa en la zona y obligó a la población civil a resguardarse ante las detonaciones, mientras las autoridades emitieron recomendaciones para quienes transitan por la carretera federal 45. Hacia el mediodía del sábado, el gobierno estatal reportó la situación bajo control, aunque las diligencias de investigación continúan activas.
Este ataque se suma a una emboscada perpetrada la noche del viernes 31 de julio en el municipio de Luis Moya, en los límites con Aguascalientes. Una patrulla que circulaba por un camino de terracería entre las comunidades de Julián Adame y Barranquillas fue alcanzada por la detonación de un artefacto explosivo, referido por medios locales como un coche bomba cercano a la comandancia, seguida de un ataque con disparos de arma de fuego.
El saldo fue de un policía municipal muerto y dos más lesionados, entre ellos el director de la corporación de Luis Moya, cuyo estado de salud se reporta como grave. Los agresores lograron escapar pese al despliegue de seguridad posterior, lo que evidencia la capacidad operativa y la planeación previa con que actuaron los grupos armados en esa región fronteriza con Aguascalientes.
Ambos episodios se inscriben en el Operativo Rastrillo, estrategia de seguridad implementada desde el 18 de julio con participación de los tres niveles de gobierno, luego del hallazgo de 10 cuerpos abandonados en los municipios de Pánuco, Morelos y Sain Alto. La Fiscalía General de Justicia del Estado informó el jueves anterior que el operativo ha derivado en 14 detenciones vinculadas a esos hechos, además de 17 cateos en casas de seguridad y puntos de venta de droga, diligencias en las que se registró la muerte de una persona adicional.
La escalada de violencia de las últimas horas plantea un desafío directo a la efectividad de esa ofensiva institucional: los ataques contra corporaciones estatales y municipales, lejos de disuadir, sugieren una respuesta armada organizada frente a la presión gubernamental, lo que coloca a la administración estatal ante la exigencia de sostener resultados verificables en un periodo de máxima exposición pública y de mostrar que el operativo puede contener, y no solo reaccionar ante, la violencia que pretende combatir.
Desde el ámbito institucional, Reyes Mugüerza ha mantenido actualizaciones constantes a través de canales oficiales, exhortando a la población a mantener la calma y permitir el libre tránsito de unidades de emergencia. La coincidencia temporal de ambos ataques, separados por menos de 12 horas y ubicados en extremos distintos del estado, retrata un patrón de confrontación directa contra las instituciones de seguridad zacatecanas en un momento crítico para la estrategia de gobierno.
LNY | Redacción

