Jerez… Miel y veneno a la vez

RICARDO EVODIO CABRAL VERA

Pero…  Lo bailado quién nos lo quita

De manera conformista podríamos decir aquello de “Lo bailado quién nos lo quita”, pero la realidad es que la gran mayoría de la población no acudió a  la bailada y sin embargo, parece que a todos nos están llevando al baile.

De nueva cuenta el Patronato de la Feria se fue hasta el límite del tiempo establecido por la normatividad, para dar a conocer los resultados que arrojó la fiesta  y otra vez surgen las dudas por la poca claridad de los números y la falta de precisión.

Pero una cosa es cierta, si los números fueran favorables que no es el caso, no se habrían tardado tanto tiempo en entregar las cuentas, lo habrían hecho en plena campaña y se estaría repitiendo cada cinco minutos la cifra en los anuncios oficiales. Y en cambio se dan cifras abstractas, fundamentando el éxito en trillado discurso de la diversión gratuita y la supuesta derrama económica.

Plataforma electoral

La Feria de Primavera fue la principal carta de presentación del candidato panista a la diputación federal, José Manuel Viramontes Rodarte, buscando impresionar  al electorado con la realización de la mejor feria de la historia, pero  no fue suficiente para entrar en la credibilidad de los 27 municipios y a final de cuentas, la estrategia falló.

Los detractores del entonces alcalde con licencia, utilizaron el tema como argumento para acusarlo de irresponsable y que sin medir consecuencias, se excediera en gastos para hacer un festejo de impacto; esto quizá tuvo cierto reflejo inverso para los blanquiazules, pero tampoco fue el elemento que más influyó en la votación, hubo otros aspectos  que a final de cuentas determinaron el resultado.

Algo diferente

De lo que no existe duda es que las últimas dos ferias de primavera han marcado un parteaguas en la forma de hacer el evento, con la presentación de artistas estelares y que además, generó la presencia de miles de visitantes provenientes de otros municipios y entidades, o jerezanos que programaron su retorno temporal para esta fecha y que motivados  por la programación del Teatro del Pueblo, alargaron su permanencia  hasta una semana más de lo habitual.

Existió derrama económica –no hay duda–, no pocas familias acondicionaron casas o cuartos deshabitados, para alojar personas, a  falta de hotelería suficiente y evidentemente tuvieron un ingreso que no contaban.

Quienes pudieron acercar sus negocios un poco hacia las instalaciones de la feria y verse favorecidos con buenas ventas o aquellos que acondicionaron espacios para estacionamientos, venta de comidas y otros; pero también es cierto que apenas unas cuadras fuera del perímetro ferial, la actividad comercial era peor que el resto del año.

¿Será el parámetro en el futuro?

Aunque el espíritu de la feria es mucho más que un buen teatro del pueblo, se puede considera r que las de estos dos años han sido las mejores al menos del tiempo reciente; el problema es a qué costo y cómo se debe cubrir el gasto no sólo de los artistas que quizá esté resuelto con antelación, aunque los informes, no han permitido conocer con precisión, el monto de cada contrato.

Para muchos, especialmente para los aduladores del gobierno municipal, las ferias del ejercicio actual, tendrán que ser el parámetro de las ediciones futuras y quienes vengan a partir del 2017, estarían obligados a por lo menos igualar o superar lo realizado hasta ahora.

Desde nuestro punto de vista sería un error dejarse llevar por esta nueva inercia y antes de decidir si se tiene que continuar con la política de pan y circo, deberían analizar a fondo los beneficios –que seguramente existen–,  de realizar una feria de esta naturaleza , pero igualmente deben considerar los efectos contrarios –que también se presentan–, sobre todo los que impactan de manera directa en la asignación de recursos públicos que tienen otro destino para bien colectivo y que se asignan a cubrir los fuertes adeudos de la fiesta.

Análisis desde lo social, económico  y político

Y el primer análisis lo deben realizar las autoridades actuales, considerando que la feria del año próximo será la despedida y seguramente tratarán de echar la casa por la ventana, pero ¿valdrá la pena comprometer el recurso de una siguiente administración al heredarles fuertes pasivos ocasionados por una “feria de primer mundo”?

Y por otra parte, si el 7 de junio pasado en las urnas no tuvo el efecto que se pretendió ¿Es conveniente querer nuevamente  vender a los electores la idea de la mejor feria de la historia, toda vez que la propuesta fracasó en el reciente proceso?

Nos gusta lo bueno pero…

Quizá hoy todo mundo califique de irresponsable al gobierno pastelista, por la situación crítica que atraviesa la tesorería municipal y que no necesariamente tiene que ver con el gasto de la feria, pero en los primeros días del año, muchos estaremos involucrándonos en lo que hoy llamamos irresponsabilidad, cuando comencemos a cuestionar sobre el programa del nuevo Teatro del Pueblo; si la papeleta es de nivel similar, muchos le aplaudirán la decisión de hacerlo, a pesar de las circunstancias. Pero por otro lado, si la calidad decrece, como la lógica lo indicaría, vendrán las críticas e incluso la exigencia de que se reconsidere y se mejore el proyecto, sin importar el precio.

Por ello no es de extrañarse que aun sabiendo del costo social y político, y conscientes de que aunque no todos fuimos a bailar, pero sí nos están llevando al baile a todos, algunos sigan diciendo con satisfacción aquello de “lo bailado quién nos lo quita”.

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