jueves, julio 9, 2026
HomeLa Casa de los PerrosClaudia G. Valdés DíazLa Casa de los Perros | Votar sin ensuciarse

La Casa de los Perros | Votar sin ensuciarse

CLAUDIA G. VALDÉS DÍAZ

Hay políticos que votan para decidir. Y hay políticos que votan para no aparecer en la fotografía de la decisión. Marco Vinicio Flores Guerrero intentó hacer ambas cosas. Primero se abstuvo cuando todavía podía dificultar la desincorporación del Hotel Parador. Después votó en contra cuando el costo político ya estaba repartido. Eso no es congruencia. Es votar sin ensuciarse.

Las decisiones más importantes casi nunca se toman bajo los reflectores. Se construyen en las comisiones, donde un voto, una ausencia o una abstención pueden definir el destino de una iniciativa. Ahí comenzó la historia del Hotel Parador.

En la Comisión de Presupuesto y Cuenta Pública ocurrió el primer acto de esta historia. Marco Vinicio Flores Guerrero, de Movimiento Ciudadano, y Alfredo Femat Bañuelos, del Partido del Trabajo, optaron por la abstención. El dictamen salió adelante gracias al voto de calidad de la presidenta de la comisión, Ruth Calderón Babun.

El argumento del de Movimiento Ciudadano fue que el proyecto había llegado con menos de 24 horas para su análisis. La explicación puede ser válida desde el procedimiento. El efecto político fue otro: la iniciativa siguió su curso hacia el pleno.

Días después, cuando el debate ya ocupaba titulares, las protestas crecían y la desincorporación del inmueble se había convertido en uno de los temas más delicados del sexenio, Marco Vinicio entonces apareció del lado contrario.

En la sesión definitiva, la LXV Legislatura aprobó la desincorporación y enajenación del Hotel Parador por un solo voto de diferencia: 15 a favor y 14 en contra. Morena, el Partido Verde y el PRD respaldaron la operación para transferir el inmueble al Gobierno del Estado como dación en pago de los 315 millones de pesos que el Issstezac adeuda a la administración estatal. PRI, PAN, Nueva Alianza y Movimiento Ciudadano, incluída la diputada Ana María Romo Fonseca junto con Marco Vinicio Flores, votaron en contra.

Así, ahora en el otro bando, Marco Vinicio habló de responsabilidad financiera, de la falta de confianza en el gobierno y de la obligación de proteger el patrimonio de los trabajadores.

La pregunta no es por qué votó en contra. La pregunta es qué cambió entre la abstención y el rechazo.

Si el problema era la falta de información para emitir un voto responsable, ¿qué elemento nuevo apareció en esos días? ¿Cambiaron los argumentos o cambió el costo político de sostener la primera postura? Porque la oposición no empieza el día de la votación definitiva. Empieza cuando todavía existe la posibilidad de modificar el rumbo de una decisión.

Hay una segunda contradicción todavía más profunda.

Marco Vinicio Flores Guerrero no llegó al Congreso como un observador de la crisis del Issstezac. Durante años ocupó distintos cargos hasta convertirse en su director general. Desde esa responsabilidad reconoció públicamente que recibió un organismo en quiebra técnica, con un pasivo superior a los 300 millones de pesos y un sistema financiero prácticamente agotado. Esa crisis no le fue contada. La administró.

Precisamente por eso sorprende que hoy hable como si perteneciera exclusivamente al grupo de quienes denuncian el deterioro del instituto.

Su salida del Issstezac tampoco quedó atrás cuando asumió una curul. Organizaciones de jubilados cuestionaron la liquidación que recibió al dejar la Dirección General y criticaron decisiones administrativas adoptadas durante una etapa en la que el propio instituto sostenía que carecía de recursos suficientes para cumplir con sus obligaciones.

Esos episodios forman parte de su trayectoria pública. También de la credibilidad con la que hoy pretende juzgar las decisiones de otros.

No se trata de convertir esos antecedentes en un juicio paralelo. Se trata de recordar que la autoridad moral no nace el día en que se ocupa una tribuna. También se construye —o se desgasta— con las responsabilidades ejercidas antes de llegar a ella.

Nadie sostiene que el gobierno del todavía inquilino de La Casa de los Perros deba quedar exento de críticas. La desincorporación del Hotel Parador seguirá siendo objeto de debate jurídico, financiero y político durante mucho tiempo. Tampoco se trata de absolver una decisión que divide a trabajadores, jubilados y especialistas.

Se trata de exigir el mismo estándar para todos.

Quien reclama transparencia también debe responder por su propia historia. Quien exige congruencia al Ejecutivo no puede administrar las contradicciones de su propio recorrido. Y quien pretende erigirse en defensor del patrimonio de los trabajadores debe aceptar que su nombre también aparece en los capítulos recientes de esa misma historia.

Marco Vinicio Flores quiso quedarse con la comodidad de no cargar el costo de permitir el avance del dictamen y, al mismo tiempo, con el beneficio político de votar en contra cuando la decisión ya estaba en la recta final.

Eso no describe una convicción. Describe una estrategia.

El Hotel Parador terminará con otro destino. Lo verdaderamente difícil será cambiar el destino de los hechos. Porque los votos pueden reinterpretarse. La memoria, no.

Sobre la Firma

Periodista especializada en política y seguridad ciudadana.
claudia.valdesdiaz@gmail.com
BIO completa

Últimas Noticias