Ciudad de México.- La Cámara de Diputados de México inicia el proceso para la renovación de la Auditoría Superior de la Federación (ASF), el órgano técnico encargado de fiscalizar el gasto público del país. El diputado Carlos Puente anunció que el 28 de febrero concluyó el registro de aspirantes, quienes serán evaluados por la Comisión de Vigilancia para seleccionar al titular del periodo 2026-2034.
La designación de la persona que encabezará la ASF es un paso crítico para la arquitectura institucional de rendición de cuentas en el Estado mexicano. La Auditoría tiene la responsabilidad de supervisar el uso de los recursos ejercidos por el Poder Legislativo, el Gobierno de la República y las administraciones estatales y municipales. En un sistema democrático, la eficacia de esta labor es el único contrapeso técnico frente a la opacidad y el uso discrecional del erario.
El calendario legislativo establece que, entre el 1 y el 5 de marzo, la Comisión de Vigilancia analizará los expedientes para dar paso a las entrevistas presenciales. Este proceso busca determinar no solo la formación profesional de los candidatos, sino la idoneidad y solidez de sus propuestas de fiscalización. La relevancia de este perfil radica en su autonomía: el auditor debe ser capaz de señalar irregularidades sin importar el origen político de la administración auditada.
Para dotar de mayor objetividad al proceso, la Asociación Nacional de Universidades e Instituciones de Educación Superior (ANUIES) aportará una metodología técnica de valoración. Esta colaboración externa intenta mitigar las suspicacias de cuotas partidistas en un cargo que requiere un perfil estrictamente técnico y alejado de intereses coyunturales. La terna final, que deberá respetar el principio de paridad de género, será remitida a la Mesa Directiva el 11 de marzo para su posterior votación en el pleno.
La transparencia en esta elección es una demanda social creciente, especialmente en entidades como Zacatecas, donde la fiscalización se percibe como la herramienta principal para el combate a la corrupción. El reto del Congreso será garantizar que el proceso no sea un trámite burocrático, sino un ejercicio de selección riguroso que devuelva la confianza ciudadana en las instituciones de vigilancia del gasto público.
LNY | Redacción

