miércoles, febrero 25, 2026
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La Casa de los Perros | El trabajo que despierta

CLAUDIA G. VALDÉS DÍAZ

Las cifras no sonríen, pero pesan. En Zacatecas, el empleo dejó de ser una línea plana y comenzó a inclinarse hacia arriba. No es épica. Es estadística. Y en tiempos donde el dato suele manipularse como consigna, conviene detenerse en lo que realmente dicen los números.

México cerró el cuarto trimestre de 2025 con 61.3 millones de personas en la población económicamente activa. Son 293 mil más que un año antes. El dato proviene de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo del Instituto Nacional de Estadística y Geografía. En ese contexto nacional, Zacatecas se colocó como la segunda entidad con mayor crecimiento anual de población ocupada: 6.5%. Solo por debajo de Colima, con 9.06%, y por encima de Morelos, con 4.95%.

El aumento no es abstracto: 43 mil 233 personas se incorporaron al mercado laboral en un año. El estado cerró con 705 mil 514 trabajadores ocupados. Es un dato que obliga a matizar el discurso habitual sobre estancamiento. No todo mejora, pero algo se mueve.

La estructura productiva confirma hacia dónde. El sector terciario —servicios, comercio, turismo— sumó 32 mil 437 nuevos puestos y concentra 55.3% de la fuerza laboral. El campo aportó 13 mil 336 ocupados adicionales, recordando que la economía rural sigue siendo sostén social. Manufactura y minería agrupan al 22.7% de los trabajadores y mantienen un ritmo que, sin ser espectacular, aporta estabilidad relativa.

En este punto conviene señalar un cambio institucional: la llegada de Jorge Miranda Castro a la Secretaría de Economía. Desde esa posición se ha impulsado una estrategia de atracción de inversión y respaldo a micro, pequeñas y medianas empresas.

No hay resultados milagrosos, pero sí un viraje operativo. La coordinación con la iniciativa privada ha permitido absorber mano de obra en un entorno nacional altamente competitivo. La mejora es visible en la estadística y merece reconocimiento.

Pero el crecimiento tiene límites claros. De los nuevos empleos generados, 38 mil 239 corresponden al sector informal. Solo cuatro mil 994 son formales. La tasa de informalidad estatal se ubica en 60.6%, superior al promedio nacional de 55%. Es aquí donde el avance cuantitativo revela su fragilidad estructural.

La desocupación ofrece otro ángulo. Algunas mediciones la sitúan en 2.7%; los tabulados oficiales del instituto la colocan en 2.0%. En condiciones críticas de ocupación, las diferencias son mayores: 31.2% frente a 36.1%. Más allá de la variación técnica, el mensaje es el mismo: el empleo crece, pero no siempre mejora.

En la capital, la situación es distinta. La ciudad de Zacatecas registra una participación económica de 59.5% y una desocupación de 2.6%. La informalidad urbana es de 38%, considerablemente menor que la media estatal. Sin embargo, 31.3% de los ocupados enfrenta condiciones críticas. La brecha entre la capital y otras regiones del estado evidencia desigualdades internas persistentes.

Comparado con entidades como Oaxaca, Guerrero y Chiapas, donde la informalidad supera el 74%, Zacatecas ocupa una posición intermedia. No es un rezagado extremo, pero tampoco un referente nacional en formalización laboral.

El reto es claro: consolidar empleos formales y mejor remunerados. La Secretaría de Economía ha señalado como prioridad la capacitación técnica y la vinculación empresarial. Si el crecimiento no se traduce en estabilidad y seguridad social, la cifra se convierte en ilusión estadística.

Zacatecas muestra un cambio de tendencia. Eso importa. Pero el desarrollo no se sostiene con porcentajes aislados, sino con empleos que resistan el paso del tiempo.

La economía puede crecer. La pregunta es si la dignidad también lo hará.

Sobre la Firma

Periodista especializada en política y seguridad ciudadana.
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