CARLOS PEÑA BADILLO
Al cierre de este 2025 es necesario hacer una remembranza y revaloración de los incidentes negativos que se dieron a lo largo del año, tanto en el país como en Zacatecas.
Aquí terminamos con una bochornosa denuncia de Morena contra el Obispo Sigifredo Noriega Barceló que busca callarlo, que busca que ya no critique o que hable de los problemas que estamos sufriendo los zacatecanos. Esto, visto a gran escala, es el camino a la implementación de un Estado autoritario, que empieza a reflejarse en pequeñeces cómo está, pero que, si no se enfrentan o se resuelven, podrían generar condiciones, como ahora sucede en el país, dónde se está estableciendo una dictadura.
Este es el tema en cafés y restaurantes públicos; es el comentario generalizado en las charlas y amigos y en las reuniones de políticos. Todos vemos que México lleva un rumbo muy peligroso hacia la intolerancia y la pérdida de derechos, que es la ruta para el establecimiento de una dictadura.
Con la demanda de Morena contra el representante principal de la Iglesia en Zacatecas, tenemos un grave ejemplo.
Con la persecución de líderes políticos y medios de comunicación, tenemos otro problema más grave. Pero estos atentados contra las libertades ya lo son también contra la democracia y ahí sí, debemos preocuparnos.
El discurso de Ana Corina Sosa en Oslo, al recibir en nombre de su madre María Corina Machado el Premio Nobel de la Paz 2026, fue un llamado a la dignidad y a la defensa inquebrantable de la democracia frente a la deriva autoritaria en Venezuela. Ese mensaje —sobre cómo un Estado puede degradarse desde dentro— debería resonar con especial fuerza en México, un país que no es Venezuela… todavía, pero que camina acelerada y peligrosamente en esa dirección bajo el gobierno de Morena.
Lo que Machado y su entorno describen no es una exageración retórica: es el resultado de años de captura del Estado por un poder perverso que concentra decisiones, desmarca contrapesos y busca normalizar prácticas que antes se consideraban incompatibles con una democracia. En México, esa misma receta—una mezcla de control autoritario, uso partidista de recursos públicos, desacreditación de la oposición y medios de comunicación y debilitamiento de instituciones— está siendo implementada bajo el paraguas de un discurso “transformador”.
El hostigamiento al disenso y amenazas a manifestantes son una tendencia preocupante que recuerda las tácticas de intimidación utilizadas en regímenes autoritarios para silenciar la protesta ciudadana. La “receta” de controlar las libertades civiles y politizar cada movimiento de la sociedad civil es un patrón que se está instalando con alarmante naturalidad en nuestra vida pública.
Casos alarmantes de corrupción como la introducción ilegal de combustible a territorio nacional bajo el amparo del poder, el saqueo de Segalmex y la destrucción del ecosistema en la Península de Yucatán con el Tren Maya, evidencian el uso indebido de recursos públicos y la existencia de redes de influencia que caracterizan a gobiernos clientelistas: cuando la gestión deja de ser servicio para convertirse en administración de favores y protección de intereses personales, las fronteras entre el interés público y el privado se vuelven peligrosamente difusas.
El caso venezolano es una advertencia. El reconocimiento internacional a la lucha de María Corina Machado no es simplemente un gesto de simpatía; es un faro para las democracias vulnerables en la región, como la de México. Defender la libertad de expresión, garantizar la independencia de las instituciones y exigir transparencia real no debe ser visto como una agresión al gobierno, sino como una práctica esencial de un pueblo en libertad.
Si México quiere evitar el destino de Venezuela, es imperativo que la sociedad civil, medios independientes y partidos políticos protejamos la democracia. No permitamos que continúe aplicándose la misma receta que ha llevado a tantos países por caminos de deterioro institucional; debemos recuperar nuestra democracia y, sobre todo, no aceptar la erosión de las libertades. Aún es tiempo.
Sobre la Firma
Diputado, exalcalde, voz opositora firme
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