RAÚL MANDUJANO SERRANO
El amanuense lee su periódico mientras degusta de un café mexicano sin azúcar en esa memorable cafetería del centro histórico. Recuerda que por allá de 2004, el venerado y ejemplo a seguir de cierto movimiento mexicano, Hugo Chávez, impulsó la Ley de Responsabilidad Social de Radio y Televisión. La llamaban “Ley Resorte” cuya característica era la asignación de jueces para analizar contenidos. Lo que sirvió a ese régimen “chavista” para censurar y apropiarse de medios como Radio Caracas TV y otras emisoras, a la vez de, para sustituirlas, inaugurar su propio programa “Alò presidente”, algo así como “las mañaneras”.
Hacer las cosas como el difunto Chávez sucedió en el sexenio pasado. Comprendimos que los medios de comunicación no éramos bien vistos; sin embargo, el discurso, que no las acciones, referían que no había censura y más bien respeto al periodismo y la comunicación. No obstante, debido a las constantes y casi a diario criticas contra el gobierno, el expresidente halló en “el pueblo” el pretexto para frenar el libertinaje de expresión de ciertos medios y periodistas, acostumbrados a privilegios.
No se implementaron leyes formales de censura directa, pero se implementaron mecanismos indirectos de presión y control, entre ellos descalificar a periodistas, la reorientación de la publicidad oficial y ese ejercicio de presión y control institucional llamado la Mañanera que informaba acciones y confrontaba a periodistas y opositores.
Surgió también una propuesta para regular y proteger los derechos de las audiencias, que no terminó por consolidarse.
Ahora, desde hace un par de días inició la consulta pública sobre derechos de las audiencias, que dice la presidenta que no es censura, es separar la información de las opiniones, y ayudar a comprender esa diferencia, al menos en la radio y la televisión -en una primera etapa-, y deberán contar con personas defensoras de las audiencias y al establecimiento de un código de ética. Supervisarán o espiarán diariamente qué se opina y dictarán veredictos de confiabilidad y definir multas.
Me parece que estas nuevas regulaciones reaparecen cuando las críticas se vuelven más severas por acciones contra la oposición y no así contra ex gobernadores y gobernadoras afines, por temas de huachicoleo e incluso sobre los discursos estadunidenses sobre el crimen organizado y el TMEC, y eso podría ser una razón política.
Por ello se reactiva, presumiblemente (porque ahora hay que agregar este concepto de presunción a las opiniones), este debate de cómo garantizar la protección de quienes reciben contenidos. No hay, no existe gobierno alguno que no quisiera tener control de los medios ni actores aplaudidores.
Esta fórmula para defender a las audiencias de manipulaciones es como explicarle a un niño qué es bueno y qué es malo, y ponerle “nanas” para que lo entiendan. Es pretender manipular la verdad, esa que se entiende solo desde el punto de vista de quien cree tenerla. Me parece que más que debates deberíamos aprender a dialogar, conciliar y recordar que el objetivo debe ser siempre México y no las ideologías de poder.
Colofón. – Se fortalece Canaco contra la inseguridad
Hoy Brenda, mi siempre amable waitress, sólo me sonríe de lejos. Tiene la casa llena de comensales, muchos de ellos estuvieron en la sesión de Consejo de la Canaco del buen Fernando Reyes que contó con la presencia de Yolanda Esquivel, directora de Desarrollo Económico de Toluca y Antonio González, subinspector de la SSPC del centro de atención a denuncia por extorsiones, temas trascendentales en la vida comercial de los toluqueños. Ojalá los esfuerzos den resultados que transmitan seguridad porque a los extorsionadores parece que nada los detiene… Hasta otro Sótano.

