La Casa de los Perros: La ruindad en un Zacatecas de luto

CLAUDIA G. VALDÉS DÍAZ

La esperanza de encontrar con vida a Jorge Alberto, Héctor Alejandro, Gumaro, Jesús Manuel, Óscar Ernesto y Diego se terminó.

Los cuerpos hallados a inmediaciones de la comunidad La Soledad, en Villanueva, golpeados sin misericordia y además videograbados caminando descalzos por el monte dejan enorme lección a los zacatecanos: vivimos los tiempos más violentos y son los jóvenes las principales víctimas.

Sí, porque como lo dijo el fiscal general de justicia del estado, Francisco Murillo Ruiseco, “fue malo encontrarlos sin vida”.

Pero más horrible resulta que a la nueva gobernanza, y a un sujeto a quien se conoce como El Taquero, y que cobra como coordinador de Comunicación Social, ante su enorme incapacidad para afrontar una situación de crisis, sólo se les ocurriera esconder la cabeza durante días para finalizar su vergonzoso acto revictimizando a los siete chicos.

La brillante idea de correr el rumor de que los muchachos que participaban en una pijamada en el rancho familiar y que fueron violentamente sustraídos de su hogar estaban involucrados con los grupos delincuenciales que mandan en Zacatecas ha sido muy ruin.

Pero ¿esperaban algo más de la nueva gobernanza? La verdad, no.

La tardía reacción de la policía estatal, negada como Pedro a Cristo por el subsecretario de Seguridad Pública, Óscar Alberto Aparicio Avendaño, porque sí, se supone que estaban de guardia en la Unirse, a menos de un kilómetro del rancho El Potrerito, es una realidad de hoy, no de hace tres o 20 años.

En este triste evento que enlutó a seis familias en Malpaso, y que tiene con el alma en un hilo a una más, fue Francisco Murillo Ruiseco, quien demostró que a pesar de la mala fama que, desde las altas esferas del poder, conocidas en Zacatecas como La Secta, le han querido armar, al final fue el único que con temple dio la cara.

Y, además, se negó rotundo a acusar a los jovencitos de formar parte de una célula delictiva.

Claro y fuerte lo dijo: “no podemos llegar todavía a una conclusión. Como se trata de menores tenemos que ser sumamente cuidadosos porque toda persona tiene el principio de presunción de inocencia. No podemos revictimizar, menos tratándose de adolescentes”.

Destacó Francisco Murillo que de los chicos raptados y después asesinados probablemente con golpes contusos que derivaron en un traumatismo craneoencefálico severo, no se tienen datos de que tuvieran relación con actividades ilícitas.

Y, además, reveló que los exámenes de dopaje en los cuerpos maltrechos y sin vida de los siete muchachos, y del que aún se encuentra en el hospital, dieron negativo a sustancias tóxicas.

Otro personaje que también optó por salir a dar la cara, sin pretextos, ni especulaciones fue el secretario general de Gobierno, Rodrigo Reyes Mugüerza.

Él, al igual que el fiscal Francisco Murillo, y a diferencia del policía Óscar Alberto Aparicio Avendaño, se negó a señalar a los muchachos como integrantes de las bandas delincuenciales que hoy, en este 2023, hacen y deshacen, con total impunidad, lo que quieren en Zacatecas.

A las familias de los muchachos de Malpaso nuestra solidaridad. A las autoridades que sin pruebas en la mano acusan, nuestro repudio. No tienen ni un poquito de vergüenza, por eso están en dónde están.

Y de verdad, ¿podremos sonreír porque vamos requetebién? ¡Patrañas!

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