La Casa de los Perros: La de Zacatecas, una legislatura misógina que viola la Ley

CLAUDIA G. VALDÉS DÍAZ

En el marco conmemorativo del Día de la Mujer, la LXIII Legislatura, por unanimidad, aprobó la iniciativa propuesta por la panista Emma Lisseth López Murillo, la verde ecologista Susana Rodríguez Márquez, y la de Nueva Alianza, Aída Ruíz Flores Delgadillo, para que las presidencias de las comisiones de gobierno se alternaran. El objetivo, lograr la paridad en los espacios y toma de decisiones de las comisiones.

Era 10 de marzo y acaba de suceder el movimiento #UnDíaSinMujeres, obviamente nadie iba a votar en contra dicha iniciativa. Hubiera sido un suicidio político.

Dicha reforma, publicada en el Decreto 383 del Periódico Oficial es clara: a partir de ahora las presidencias de los órganos de gobierno del Poder Legislativo deberán atender a criterios de paridad y garantizar la alternancia de género para que tanto diputadas, como diputados, en igualdad de condiciones, encabecen la Comisión de Régimen Interno y Concertación Política (CRICP), y la de Planeación, Patrimonio y Finanzas (PPF).

Pero claro, a toro pasado, ha sido el priista José Ma. González Nava quien, en una actitud cien por ciento misógina, hoy dice no, no y no. Como presidente de dicha Comisión coarta el derecho que tiene Susana Rodríguez de acceder a la presidencia de esa comisión.

Pero también los diputados José Guadalupe Correa Valdez, del PAN; Dolores Hernández Escareño, del PT, y Juan José Mendoza Maldonado, del PRD, convalidan las acciones de su compañero y con ello impiden que la de Morena, Mónica Borrego Estrada, sea la cabeza de la PPF.

Y, de paso, estos diputados, montados en una actitud cien por ciento machista, no permiten que Emma Lissteh López sea la presidenta de la próxima Mesa Directiva.

Como presidente de la CRICP, el priista José Ma. González Nava tiene como principal obligación respetar la Ley Orgánica del Poder Legislativo, pero eso no le importa. Él, con la anuencia de sus compañeros, excepto, se tiene que decir, de Jesús Padilla Estrada, de Morena, violenta el Artículo 119 que a la letra dice: La Presidencia de la Comisión de Régimen Interno y Concertación Política será rotativa y de acuerdo con el principio de paridad de género; se respetará la proporcionalidad en la representación de los grupos parlamentarios. Se renovará cada seis meses conforme al calendario y en el orden que por acuerdo determine el Pleno.

Si a Chema González no le gustó que Susana Rodríguez públicamente hubiera declarado su simpatía porque David Monreal Ávila sea, en un futuro, el candidato del PVEM a la gubernatura, y con ello truncara su sueño de armar un frente en contra del propio fresnillense y de Morena de cara a las próximas elecciones, no es algo que a la ciudadanía le importe.

Él debe respetar, y hacer respetar, la Ley. Con todas sus letras. Aunque le parezca chocante. Como diputado, doblemente tiene esa obligación. Como legislador que votó a favor la reforma, aún más.

De por sí, con el pretexto de la pandemia del coronavirus, Chema González se ha eternizado en la presidencia de la CRICP, posición que se niega a dejar y que debía entregar a su sucesora, porque, aunque no quiera le corresponde a una mujer encabezarla, desde el pasado abril.

Tocará entonces a las diputadas, a todas, y a la sociedad en general, exigirle a este diputado del PRI que acate el mandato de ley y olvide en su casa sus complejos.

Aún hay más

Pero la misoginia en la LXIII Legislatura no para ahí. Resulta que la diputada federal Jacquelina Martínez Juárez, intentado ejercer su derecho, solicitó a la CRICP sí, adivinó, encabezada por José Ma. González Nava, presentar en Tribuna una iniciativa para modificar diferentes disposiciones legales en materia electoral y de paridad de género.

Claro que el tema causa sumo escozor al priista y por ello, apoyado por el panista, sí, el panista Pedro Martínez Flores, el mismo que anda montado en un sueño guajiro de ser candidato a gobernador, posición a la que piensa acceder alegando ser parte de un grupo vulnerable, aunque durante su paso por la LXIII Legislatura no haya presentado una sola iniciativa a favor de ese grupo en el que se asume sólo cuando a sus intereses le convienen, impidió que la legisladora federal subiera a Tribuna.

Así, este par de diputados sacaron a relucir sus obscuros sentimientos y casi llegan al grado de montar guardia a las puertas del Congreso para impedir que Jackie Martínez se atreviera siquiera a poner un pie en la casa de los zacatecanos.

Tuvo que ser la diputada Emma Lisset López, la que al final leyó ante el pleno la propuesta para lograr una integración paritaria tanto en la Legislatura del estado como en los ayuntamientos y garantizar el avance progresivo en el ejercicio de los derechos político-electorales de las mujeres, materializando la igualdad sustantiva.

Así, los diputados Chema González y Pedro Martínez demostraron que no tiene la mínima intención, primero, de respetar a las mujeres legisladoras, y segundo de permitir que, con la reforma propuesta por Jackie Martínez, las autoridades electorales hagan valer la integración paritaria considerando la cantidad de hombres y mujeres que resultaron electos por el principio de mayoría relativa.

No olvidemos que Pedro Martínez accedió a la posición de la cual hoy goza, la diputación plurinominal, tras llorar por los rincones que valía más su discapacidad que el derecho de una mujer a ser diputada.

Improcedente

La intentona de la síndica de Zacatecas, Ruth Calderón Babun, de paralizar al Gobierno Municipal importándole muy poco la seguridad de los capitalinos recibió un revés de parte de los bancos en donde quería congelar las cuentas; de la Auditoría Superior del Estado, en donde no presentó pruebas de sus denuncias, y del Tribunal de Justicia Electoral que, en pocas palabras le dijo que para aliviar sus males no tiene competencia.

Bueno, hasta el contralor municipal, José de José Francisco Rivera Ortiz, aseguró no haber encontrado irregularidad alguna en el Ayuntamiento y dio entrada a las quejas de decenas y decenas de proveedores en contra de la síndica.

Y es que, aunque no se pueda creer, Ruth Calderón, anteponiendo sus intereses personalísimos, y obviamente del grupúsculo que la impulsa, pretendía inmovilizar el funcionamiento de los servicios públicos como el alumbrado. Que las calles se quedarán en penumbras es algo que le vale.

Buscaba, además, dejar a los hospitales sin energía eléctrica durante esta contingencia sanitaria por el COVID-19. Así como lo lee.

Además, porque aún hay más, quería afectar el Programa de Fortalecimiento para la Seguridad (Fortaseg), atentando con ello a la seguridad de la población y, por si fuera poco, bloquear la recaudación municipal, así como diversas obras del Programa 2×1, el Convenio Secampo 2019, y varios proyectos de obra pública del Fondo de Aportaciones para la Infraestructura Social Municipal.

Y mientras la síndica, y el grupúsculo que la empuja a cometer torpezas, hasta terminar exhibida como una funcionaria incapaz y acomplejada, tranquilamente el alcalde Ulises Mejía Haro terminó por ubicarse, según encuesta de la empresa Massive Caller, entre los mejores 20 presidentes municipales del país.

Así, Mejía Haro, ubicado en el sitio 18 del ranking nacional de los presidentes municipales, demuestra que el trabajo diario importa más las grillas baratas de quienes ven en él no a un aliado importante, sino más bien como una amenaza que, parecer ser, los tiene apanicados.

¡Felicidades!

Desde este espacio enviamos una felicitación al periodista Gerardo de Ávila, director de El Sol de Zacatecas, y a todo su equipo, que hoy están de manteles largos. Festejan nada menos que 56 años de llegar a los hogares de los zacatecanos. Enhorabuena.

Nos vemos el lunes

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