SAÚL MONREAL ÁVILA
El Paquete Económico 2027 representa una oportunidad para consolidar el proyecto de transformación que vive México, colocando en el centro de las decisiones públicas a las personas, especialmente a quienes durante décadas permanecieron al margen del desarrollo y de las prioridades gubernamentales, desde la perspectiva de la Cuarta Transformación, lo rescatable de esta propuesta es que busca mantener una política económica orientada al bienestar social, fortalecer los ingresos públicos y garantizar recursos para atender las necesidades de la población, sin crear nuevos impuestos generales. La propuesta contempla ingresos federales por 10.6 billones de pesos, con una recaudación tributaria que se pretende fortalecer mediante el combate a la evasión fiscal y a las prácticas irregulares.
Este planteamiento tiene una importancia fundamental: cuando el Estado mejora su capacidad para recaudar lo que legalmente corresponde, dispone de mayores herramientas para financiar servicios públicos, infraestructura y programas sociales. No se trata solamente de números o de balances contables, sino de la posibilidad de convertir los recursos nacionales en oportunidades para millones de familias. Uno de los aspectos más relevantes es la continuidad de los Programas para el Bienestar, que representan una fuente de respaldo para adultos mayores, personas con discapacidad, estudiantes y otros sectores que necesitan condiciones más equitativas para salir adelante. El proyecto plantea que estos programas tengan incrementos superiores a la inflación, con el propósito de proteger su capacidad de compra.
También resulta significativo el aumento proyectado de recursos para educación, salud, ciencia y seguridad, rubros indispensables para construir un país con mayores oportunidades. A ello se suma la apuesta por la inversión pública en carreteras, trenes, energía, agua e infraestructura productiva, con la intención de generar empleos, mejorar la conectividad y fortalecer las economías regionales.
Para los estados y municipios, el comportamiento de las finanzas federales es igualmente importante. Las participaciones y aportaciones representan recursos fundamentales para sostener servicios, desarrollar obras y atender necesidades locales. Por eso, una política económica nacional debe procurar que el crecimiento y la inversión tengan efectos concretos en las regiones, no solamente en los grandes centros urbanos. Zacatecas necesita precisamente eso: inversión productiva, infraestructura carretera e hidráulica, mejores servicios de salud, oportunidades para el campo y condiciones que permitan a sus jóvenes encontrar un futuro sin tener que abandonar sus comunidades, el reto será asegurar que las prioridades nacionales se traduzcan en proyectos suficientes, oportunos y bien ejecutados para nuestra entidad.
Por supuesto, ningún paquete económico debe quedar exento de vigilancia. El endeudamiento, la eficiencia del gasto y la transparencia requieren seguimiento permanente. Defender una política orientada al bienestar también significa exigir que cada peso público se utilice correctamente y produzca resultados verificables, la discusión de fondo es qué papel debe desempeñar el presupuesto, ya sea limitarse a administrar inercias o convertirse en una herramienta para reducir desigualdades y ampliar derechos.
La Cuarta Transformación apuesta por lo segundo.
Sobre la Firma
Senador, académico, fundador de Morena, fresnillense.
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