CLAUDIA G. VALDÉS DÍAZ
Morena aparece al frente de la contienda política en Zacatecas con 38.51% de la intención de voto efectiva, en un escenario donde la oposición no logra ordenar sus fuerzas ni traducir el descontento social en una alternativa electoral reconocible.
La fotografía, levantada por CRIPESO Servicios de Consultoría entre el 26 de diciembre de 2025 y el 2 de enero de 2026, muestra un dominio que no se explica sólo por la fortaleza del oficialismo, sino por la dispersión persistente de sus adversarios.
El dato partidista organiza todo el relato. Morena no sólo encabeza: duplica a su competidor más cercano y establece una distancia que, al inicio del ciclo rumbo a 2027, pesa más como estructura que como entusiasmo.
Detrás se ubica el PRI con 17.82%, seguido por Movimiento Ciudadano con 13.50% y el PAN con 10.18%. En términos aritméticos, la suma de estas tres fuerzas podría equilibrar el tablero frente al 38.51% del oficialismo. En términos políticos, esa suma no existe. Cada partido avanza por su cuenta, compitiendo por un mismo electorado opositor sin un punto de convergencia visible.
Esa fragmentación se vuelve más clara cuando se observan los liderazgos. En el PRI, Adolfo Bonilla Gómez concentra 52.54% de las preferencias internas. La cifra no sólo lo coloca muy por encima de Javier Torres y Claudia Anaya, sus competidores más cercanos, sino que revela algo más profundo: el priismo zacatecano ya eligió, o al menos ordenó, su centro de gravedad. En un contexto de dispersión generalizada, ese control interno destaca como una anomalía.
En Morena, el escenario es distinto. Ulises Mejía Haro encabeza las preferencias con 30.59%, aventajando con claridad al senador José Narro, que registra 15.79%. Sin embargo, la distancia no alcanza para hablar de hegemonía interna. El oficialismo domina el tablero externo mientras procesa una competencia interna más abierta, con corrientes que aún no terminan de alinearse. Es una ventaja real, pero no cerrada.
El PAN muestra un liderazgo de alcance limitado. Miguel Varela Pinedo lidera las preferencias internas con 34.87%, impulsado por su visibilidad como alcalde de la capital y por un posicionamiento urbano reconocible. Aun así, el partido queda relegado en la medición estatal.
Movimiento Ciudadano, en cambio, rompe la inercia tradicional: Jorge Álvarez Máynez concentra 38.26% del respaldo interno y empuja a su partido al segundo lugar en la intención de voto partidista, desplazando al PAN al tercero. No es todavía una estructura dominante, pero sí un reacomodo que altera el orden habitual de la oposición.
El cruce con las preocupaciones sociales introduce la tensión central de la medición. Para el 50.19% de los encuestados, la inseguridad y la violencia son el principal problema del estado, muy por encima del desempleo, que alcanza 26.10%, y de la corrupción, con 16.69%.
El dato es contundente y, al mismo tiempo, incómodo: el mayor malestar social no se refleja en un castigo electoral al partido gobernante. Morena conserva la delantera aun cuando la principal demanda ciudadana se sitúa en un terreno donde el balance gubernamental es, cuando menos, discutido.
Esa paradoja no habla sólo del oficialismo. Habla, sobre todo, de la oposición. El descontento existe, está medido y es mayoritario, pero no encuentra un vehículo político que lo canalice. Se dispersa entre marcas que no logran apropiarse del tema ni construir una narrativa común capaz de disputar el sentido del voto.
La encuesta se basa en un diseño muestral de mil 151 personas de 18 años o más en Zacatecas, con entrevistas electrónicas estratificadas por códigos postales. El estudio reporta un nivel de confianza del 95% y un margen de error de ±2.89%, lo que da solidez a las tendencias generales.
Al mismo tiempo, exige cautela en la lectura de las preferencias internas partidistas, donde el tamaño de las submuestras reduce la precisión. No invalida los liderazgos observados, pero obliga a interpretarlos como señales, no como definiciones cerradas.
El cuadro que emerge es asimétrico. Morena avanza con una ventaja clara, sostenida tanto por su propio peso como por la incapacidad de sus adversarios para articularse.
Adolfo Bonilla aparece como el único liderazgo opositor con control interno pleno. Movimiento Ciudadano se perfila como un posible fiel de la balanza. El PAN resiste en nichos urbanos. Y el malestar social, lejos de ordenar la disputa, queda suspendido, a la espera de quien logre darle forma política. En ese vacío, el oficialismo sigue al frente.
Sobre la Firma
Periodista especializada en política y seguridad ciudadana.
claudia.valdesdiaz@gmail.com
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