ALDO PELÁEZ MEJÍA
En Zacatecas, donde la tierra ha sido históricamente más generosa que los gobiernos, ocurrió algo que parece sacado de una tragicomedia burocrática: se incendian las oficinas encargadas —en teoría— de alimentar al país. No, no fue una metáfora… aunque bien podría serlo.
El incendio en Segalmex no solo consumió archivos; quemó, una vez más, la ya debilitada confianza del campo zacatecano. Porque aquí no arden solo papeles: arde la paciencia de los productores, arde el abandono institucional y arde el hartazgo de quienes siembran sin cosechar respaldo.
Y es que en México hemos perfeccionado un modelo peculiar: cuando el campo necesita agua, le damos discursos; cuando necesita financiamiento, le damos promesas; y cuando necesita resultados… bueno, a veces ni oficinas quedan para responder.
La pregunta incómoda es inevitable: ¿qué se perdió realmente en ese incendio? ¿Documentos… o evidencias? Porque en un país donde la opacidad suele ser más inflamable que el papel, las casualidades se ven con sospecha y las coincidencias huelen a gasolina.
Mientras tanto, el productor zacatecano sigue en lo suyo: lidiando con sequías, con precios injustos, con intermediarios voraces y con un Estado que aparece más en boletines que en soluciones. El campo no necesita cenizas administrativas; necesita políticas públicas vivas.
En contraste —y aquí cambia el tono, pero no la intención— hay quienes han decidido ensuciarse los zapatos en lugar de solo dar declaraciones. El Partido Acción Nacional ha emprendido una ruta distinta: territorio, cercanía y participación. No es menor recorrer los 58 municipios del estado bajo una lógica simple pero poderosa: escuchar antes que imponer.
La gira “Ahora te toca a ti” no es solo un eslogan; es una invitación directa a que el ciudadano deje de ser espectador y se convierta en protagonista. Porque si algo ha demostrado la política reciente es que los espacios vacíos no permanecen así: alguien los ocupa… y no siempre con los mejores resultados.
Abrir la puerta a nuevos perfiles, a liderazgos frescos, a gente del campo que entienda el campo, no es romanticismo político; es sentido común. Si quienes toman decisiones no han pisado la tierra, difícilmente entenderán por qué duele tanto verla abandonada.
El reto es claro: reconstruir la relación entre gobierno y productores, no con cenizas institucionales, sino con estructura, financiamiento, acompañamiento técnico y, sobre todo, respeto. Apostar por el eje primario no es un discurso sectorial; es una estrategia de desarrollo.
Porque al final del día, Zacatecas no necesita más incendios mediáticos. Necesita cosechas. Y para eso, hace falta algo más que extinguir fuegos: hace falta encender voluntad.
Sobre la Firma
Dirigente estatal del PAN en Zacatecas, abogado y maestro en Derecho
aldopm1988@gmail.com
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