ANGÉLICA COLIN MERCADO
Lo ocurrido recientemente en Zacatecas obliga a reflexionar sobre la importancia de fortalecer una cultura basada en el respeto, el diálogo y la convivencia pacífica. En una sociedad democrática y plural, las diferencias de pensamiento son naturales; sin embargo, ninguna circunstancia debe llevar a la confrontación, la descalificación o la represión. La construcción de acuerdos sólo es posible cuando se privilegia la escucha, la sensibilidad y la voluntad de entendimiento entre todas y todos.
Bajo ninguna circunstancia debe tolerarse la represión hacia las y los zacatecanos, y mucho menos cuando se trata de integrantes de la comunidad universitaria. Las instituciones públicas tienen la responsabilidad de garantizar el respeto a los derechos humanos, la libre expresión y la manifestación pacífica, atendiendo los conflictos mediante el diálogo y no a través de acciones que profundicen la división social. La violencia o la imposición nunca serán el camino para resolver las diferencias.
La universidad, por su naturaleza, representa un espacio de pensamiento crítico, pluralidad y formación ciudadana. Su esencia radica en la capacidad de convivir con distintas ideas y construir soluciones colectivas desde el respeto mutuo. Por ello, cualquier conflicto debe atenderse con responsabilidad y madurez institucional, evitando protagonismos o intereses particulares que coloquen en riesgo la estabilidad y el sentido social de la educación pública. La universidad no puede ser rehén de figuras ni de disputas que debiliten su misión académica y humana.
Hoy más que nunca, Zacatecas necesita unidad, civilidad y compromiso con la paz social. Es momento de recordar que todas y todos merecen el mismo trato digno, independientemente de sus posturas o formas de pensar. Sólo a través del respeto, la inclusión y el diálogo permanente será posible fortalecer nuestras instituciones y preservar la armonía que la sociedad zacatecana merece. Defender la dignidad de las personas y la autonomía de los espacios universitarios también significa defender el derecho a construir un futuro con justicia, participación y entendimiento colectivo.
Sobre la Firma
Educadora crítica, madre, directiva universitaria comprometida.
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