miércoles, marzo 18, 2026
HomeOpiniónCarlos Peña BadilloCuando los libros hablan

Cuando los libros hablan

CARLOS PEÑA BADILLO

Cuando leí el libro de Anabel Hernández sobre el financiamiento del Cártel de Sinaloa a las campañas del 2006, 2012 y 2018 de Andrés Manuel López Obrador, me sorprendió que hubiese tantos datos, investigaciones y confirmaciones sobre un tema que ha sido tan debatido en México.

Después de leer el libro de Ricardo Ravelo y José Luis Montenegro, denominado “La Cuarta Transformación del Crimen Organizado”, concluí que es tan grande el número de menciones sobre los capos capturados y las operaciones que realizaron, que cualquiera entendería el papel que ahora realiza la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, de rechazar el ofrecido respaldo del presidente Donald Trump para combatir a los cárteles de la droga en México.

El argumento tan reiterado e indefinido de proteger la soberanía del país hace notar por sí solo que se busca proteger un modo de operar y una necesidad evidente de proteger a los políticos de Morena.

Luego viene el libro de Julio Scherer Ibarra y Jorge Fernández Menéndez, “Sin Venganza ni Perdón”, donde con claridad encontramos la ruta del ahora famoso huachicol fiscal, los robos de petróleo a Pemex y el papel tan oscuro pero efectivo que han hecho personeros de Andrés Manuel y de Morena, pero también de la presidenta para acallar las críticas y proteger lo que se descubre.

Así, en el tema del huachicol fiscal, en un lapso muy corto hubo 12 muertos en este tema, y así como estos crímenes, quedó en la oscuridad el asesinato de Sergio Carmona, que fue el operador de los recursos del huachicol para apoyar las campañas de los candidatos de Morena a las gubernaturas en el 2021, incluyendo la de Zacatecas, porque en ese año se conoció la visita que los hermanos David y Ricardo Monreal hicieron a Tamaulipas para una reunión con Sergio Carmona.

En este libro queda claro que el enlace número uno era el jefe de Prensa del presidente Andrés Manuel López Obrador, Jesús Ramírez Cuevas y el entonces presidente de Morena, Mario Delgado.

Es cierto, los acuerdos entre narcos y empresarios que destinan dinero a campañas políticas difícilmente dejan huella, pero siempre habrá una periodista o un periodista avezado y de gran olfato para indagar en estos temas y obtener la información que cuando se da a conocer nos permite decir a cabalidad “es cierto, tenían razón”.

Y por todo esto cuando se analizan los temas del narcotráfico en México y de los operadores políticos que ayudan en secreto, pero que cobran sus favores en público, es que ahora en México queda claro la postura de la presidenta Claudia Sheinbaum de negarse rotundamente a aceptar el apoyo militar de los Estados Unidos, argumentando que no se puede permitir la violación de la soberanía nacional.

Sin embargo, en estos días, cuando el expresidente López Obrador pide a través de redes sociales apoyo económico para Cuba, mediante una organización que obtuvo el permiso para constituirse en dos días y tener cuenta bancaria para los depósitos, cualquiera sabe lo que hay atrás.

Y entonces es cuando nos preguntamos cómo es que con tantas necesidades entre los productores del campo, entre las enfermeras y médicos del sector salud que operan sin recursos, entre los maestros que no reciben sus pagos y las madres buscadoras que no encuentran el respaldo suficiente, el país está empeñado en mandar petróleo hasta por tres mil millones de pesos a Cuba, enviarles miles de toneladas de ayuda alimentaria y ahora pedir aportaciones económicas para ese mismo país, eso demuestra que el discurso de la soberanía como los informes mañaneros de que todo está resuelto, nos hacen entender que es una narrativa falsa, que oculta lo sustancial y se convierte en candil de Cuba y oscuridad de México.

La población de México y Zacatecas comprueban todos los días que los cárteles de la droga constituyen un gobierno paralelo que cobra piso, que cobra permisos hasta para fiestas de quinceañeras y fiestas patronales; que impone los precios finales de alimentos básicos como la carne, el huevo, las frutas y verduras y que domina el mercado de los limones y aguacate de Michoacán, pero que además domina la distribución y el robo de gasolinas que en todo en conjunto nos lleva a concluir que Trump tiene razón, en México los cárteles dominan por sobre el gobierno.

No nos queda duda que cuando la presidenta niega abrir la puerta al apoyo de Estados Unidos intenta proteger lo que es muy evidente; busca negar que los cárteles son un cogobierno y en sí, vestida de soberanía, seguirá refutando a Trump, apoyando a Cuba, pero dejando a los mexicanos y a los zacatecanos en la orfandad social, política y económica.

Esa es la triste realidad que nos dan los libros.

Sobre la Firma

Diputado, exalcalde, voz opositora firme
carlospbdiputadoprensa@gmail.com
BIO completa

Últimas Noticias