NOEMÍ LUNA AYALA
Cuando una familia firma la escritura de su casa, cuando arregla una herencia o pone en regla el patrimonio que le costó toda una vida construir, necesita certeza, no favores políticos. Por eso lo que hoy se plantea en Zacatecas sobre las notarías no es un asunto técnico ni un pleito entre abogados: es una decisión que puede tocar directamente la confianza de la gente en la ley, en sus bienes y en su futuro.
Con el cinismo que caracteriza a los morenistas, hoy ya no hablan de rumores ni de filtraciones: ahora quieren hacer ley la corrupción. Ahora pretenden que sea legal que el gobernador decida sobre notarías sin que lo principal sea la preparación, la trayectoria o el mérito.
Primero vino una reforma que abrió la puerta para que el Ejecutivo estatal pudiera designar notarías de manera directa. Ahora lo consolidan con una nueva iniciativa presentada por el diputado local de Morena, Jesús Padilla Estrada. Él va todavía más lejos: en su artículo séptimo transitorio plantea que, por única ocasión y en un plazo no mayor a 90 días, la persona titular del Ejecutivo, es decir David Monreal, pueda decidir quiénes se quedan al frente de las notarías que ya existen en el estado.
Dicho en palabras sencillas: no solo quieren decidir quién entra; también quieren decidir quién se queda.
Eso no es modernización. Eso es control político.
Porque una notaría no es un premio. No es una cuota. No es una ficha de negociación. Una notaría da certeza sobre la casa de una familia, sobre una herencia, sobre un terreno, sobre el patrimonio que a la gente le tomó años levantar. Por eso la fe pública no puede quedar a contentillo del gobernador ni al servicio de un grupo político.
Y en Zacatecas nadie tiene por qué hacerse el ingenuo. Cuando una ley abre la puerta a la discrecionalidad, también abre la sospecha de que mañana David Monreal quiera favorecer a un hermano, a una sobrina, a la hija de algún amigo o a cualquier perfil cercano, no por ser el mejor, sino por ser de los suyos.
Ese es el fondo del problema.
No estamos discutiendo solamente una reforma legal. Estamos discutiendo si Zacatecas va a tener instituciones al servicio de la gente o espacios repartidos entre los cercanos al poder. Estamos discutiendo si la ley va a seguir siendo un piso parejo o si también la fe pública va a terminar convertida en botín político.
Y lo más preocupante es que este intento local no está aislado. Forma parte de la misma lógica que vemos a nivel federal con la reforma electoral de Morena, esa que con toda razón hemos llamado Ley Maduro y que vamos a votar en contra. Y que por fortuna no pasó. Porque el fondo es el mismo: debilitar contrapesos, concentrar decisiones y hacer que las instituciones dependan cada vez más de una sola voluntad.
Ningún estado, ningún gobernador jamás se ha atrevido a tener tal control político de las notarías. Ni Adán Augusto lo intentó como notario de Tabasco y ni ese intento en Coahuila llegó tan lejos.
En Zacatecas pasa igual que a nivel federal, sólo que con otro traje. Aquí no buscan capturar al árbitro electoral como lo pretendieron hacer con la Reforma Político-Electoral; aquí buscan ponerle la mano encima al notariado. Pero la lógica es idéntica: menos mérito, menos autonomía y más control político. Así siguen la norma que presentó Andrés Manuel López Obrador: 90 por ciento lealtad y 10% conocimiento.
Manuel Gómez Morin lo dijo con una lucidez que sigue haciendo eco: el bien mal realizado puede ser peor que el mal mismo, porque destruye la posibilidad del bien y mata la esperanza. Y eso es exactamente lo que ocurre cuando se pretende vender como orden lo que en realidad es discrecionalidad, y cuando se quiere presentar como servicio público lo que huele a dedazo.
Zacatecas merece otra cosa.
Merece notarías en manos de quienes estén mejor preparados, no de quienes estén mejor relacionados. Merece un gobierno que entienda que no todo puede depender de la voluntad de un Monreal. Merece instituciones serias, autónomas y confiables. Merece legalidad, no contentillos.
Porque la certeza jurídica no puede quedar bajo la sombra del favoritismo político.
Y porque, en Zacatecas, las notarías no pueden convertirse en la herencia política de David Monreal.
Sobre la Firma
Legisladora combativa y constitucionalista firme con liderazgo panista con filo crítico.
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