Zacatecas, Zac.- La Gran Logia de Zacatecas develó un busto de Francisco Espartaco García Estrada en su sede estatal para reconocer su trayectoria como gobernador, diplomático y promotor del pensamiento liberal. El acto, encabezado por autoridades masónicas y la familia García Medina, reivindicó la vigencia de los valores institucionales y la justicia social en la vida pública del Estado.
El reconocimiento a García Estrada no solo destaca una figura histórica local, sino que subraya la interconexión entre la formación intelectual masónica y el ejercicio del poder político bajo principios de probidad y servicio. Durante la ceremonia, se recordó que su paso por la gubernatura de Zacatecas estuvo marcado por decisiones de hondo calado institucional, entre las que destaca la declaración de autonomía del entonces Instituto de Ciencias, antecedente directo de la actual Benemérita Universidad Autónoma de Zacatecas. Este movimiento, interpretado hoy como un pilar del desarrollo académico regional, sentó las bases de una gestión que priorizó la modernización de la infraestructura básica.
La intervención de su hija, la senadora Amalia García Medina, aportó el contexto necesario para comprender la dimensión ética del homenajeado. Según el relato familiar y los registros históricos, la gestión de García Estrada se caracterizó por una austeridad estricta y un impulso decidido a la electrificación rural en comunidades históricamente marginadas. Estos hechos, lejos de ser meras anécdotas administrativas, reflejaban una visión de Estado orientada a reducir las brechas de desigualdad mediante la obra pública y el fortalecimiento de la educación superior, elementos que definieron su perfil como un reformador de corte progresista en el México del siglo XX.
En el ámbito internacional, su labor diplomática en naciones como Guatemala, Filipinas, Polonia y la República Dominicana consolidó la tradición mexicana de asilo y mediación. Resulta especialmente relevante su actuación en territorio dominicano durante periodos de inestabilidad política, donde su gestión facilitó salvoconductos para perseguidos, reafirmando el papel de las embajadas de México como espacios de protección de los derechos fundamentales. Este compromiso con la paz y el derecho internacional se alinea con los principios de libertad y fraternidad que la logia “Jesús González Ortega” busca preservar mediante este tipo de actos conmemorativos.
Finalmente, el evento sirvió para reflexionar sobre la responsabilidad de los cargos públicos. El hecho de que García Estrada concluyera su mandato con el mismo patrimonio con el que inició es citado como un ejemplo de integridad ante el escepticismo ciudadano contemporáneo. La develación del busto no es solo un tributo a la memoria de un exgobernador y magistrado, sino un recordatorio institucional sobre la necesidad de basar la acción política en el conocimiento científico, la transparencia y la defensa de las libertades civiles en un entorno global de crecientes desafíos sociales.
LNY | Redacción

