miércoles, marzo 11, 2026
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Zacatecas: marcha histórica del 8M

Zacatecas, Zac.- La movilización feminista realizada este domingo en la capital de Zacatecas reunió a aproximadamente 18 mil personas en conmemoración del Día Internacional de la Mujer. La protesta, desarrollada en el Centro Histórico y avenidas principales de la ciudad, exigió justicia ante la violencia contra las mujeres y la impunidad institucional. La jornada fue observada por organismos de derechos humanos y concluyó con un posicionamiento crítico del movimiento feminista local.

La marcha marcó una década de movilizaciones consecutivas del 8 de marzo en Zacatecas y se convirtió en la manifestación feminista más numerosa registrada en la entidad en años recientes. Desde el inicio de la jornada, el dispositivo de observación incluyó a una treintena de visitadoras de la Comisión de Derechos Humanos del Estado de Zacatecas y personal del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, además de trabajadores de dependencias estatales identificados con chalecos naranjas encargados de labores de monitoreo.

El desarrollo de la movilización comenzó minutos después del mediodía con la conformación de dos contingentes que partieron desde distintos puntos de la ciudad. El grupo principal, integrado por alrededor de 15 mil personas, inició su recorrido a las 12:05 horas desde la Unidad Académica de Ingeniería de la Universidad Autónoma de Zacatecas. La columna estuvo compuesta en su mayoría por estudiantes universitarias y jóvenes que avanzaron por las principales vialidades bajo consignas dirigidas a denunciar la violencia de género y exigir respuestas institucionales.

A las 12:25 horas partió un segundo bloque desde las inmediaciones de la Máquina 30-30. Este contingente, integrado por cerca de tres mil participantes y coordinado por 14 colectivos feministas, reunió a sectores considerados vulnerables dentro de la movilización. Entre ellas se encontraban niñas, mujeres adultas mayores, personas con discapacidad y familiares de víctimas de feminicidio y desaparición. La presencia de madres buscadoras marcó uno de los momentos más visibles de la jornada, al colocar en el centro de la protesta la crisis de desapariciones que atraviesa el estado.

Ambos contingentes se encontraron a las 12:40 horas en la avenida González Ortega. A partir de ese punto avanzaron como una sola columna hacia el Centro Histórico de Zacatecas, al que ingresaron alrededor de las 13:00 horas. Durante el trayecto, las consignas señalaron de forma directa la responsabilidad de las instituciones en el contexto de inseguridad que enfrentan las mujeres en la entidad.

Entre las voces presentes destacó la participación de Agustina González, madre y abuela de Emily y Leilani, víctimas de feminicidio. Su testimonio recordó las pérdidas que han marcado a numerosas familias en el estado y vinculó la movilización con la demanda de justicia que permanece sin respuesta para muchas víctimas.

También participó la activista y académica Cristela Trejo Ortiz, quien en los próximos días recibirá el galardón “María Rodríguez Murillo”. Durante la jornada, Trejo Ortiz llamó públicamente a las instituciones a garantizar el respeto al derecho a la protesta y a reconocer el papel de las movilizaciones sociales en la defensa de los derechos de las mujeres.

La marcha reunió a cerca de 50 colectivos con agendas diversas. Dentro de esa pluralidad se registraron posturas distintas sobre temas como el aborto. Algunos grupos expresaron posiciones contrarias a su práctica, mientras que otras participantes centraron su presencia en la visibilización de problemáticas específicas. Entre ellas destacó Ana Ortiz, quien marchó para señalar las demandas de las mujeres con discapacidad y la falta de políticas públicas que respondan a sus necesidades.

A lo largo del recorrido también se registraron incidentes vinculados con el denominado bloque negro. Integrantes de este grupo realizaron pintas, retiraron protecciones de madera instaladas en algunos inmuebles y rompieron cristales en hoteles, bancos y establecimientos ubicados sobre el bulevar metropolitano y las avenidas González Ortega e Hidalgo.

Uno de los momentos de mayor tensión ocurrió frente a la Catedral Basílica de Zacatecas. El edificio se encontraba protegido por vallas metálicas, mientras un grupo de mujeres católicas formó una cadena humana frente a la fachada para evitar daños. Algunas manifestantes lograron superar el cerco y realizaron pintas en la estructura exterior, además de retirar protecciones colocadas en una de las puertas que se encontraba en proceso de restauración.

En paralelo a estos episodios, se observaron gestos de apoyo ciudadano a lo largo del recorrido. Trabajadores de restaurantes y comercios cercanos ofrecieron agua y alimentos a las manifestantes, lo que reflejó una interacción directa entre la movilización y la actividad cotidiana del centro de la ciudad.

El acto central se llevó a cabo en la Plaza de Armas y concluyó formalmente a las 14:15 horas. Desde ese espacio, voceras del Movimiento Feminista de Zacatecas emitieron un posicionamiento en el que calificaron al gobierno estatal como “fallido” frente a la violencia que enfrentan las mujeres.

Durante la lectura del pronunciamiento se señaló que el contexto de violencia en el estado se ha agravado por fenómenos como la trata de personas y el reclutamiento forzado de mujeres por parte del crimen organizado. También se denunció la persistencia de obstáculos institucionales en el acceso a derechos reproductivos, a pesar de la despenalización del aborto aprobada en Zacatecas en noviembre de 2024.

Las voceras del movimiento acusaron además a las autoridades de manipular las estadísticas oficiales mediante la reclasificación de homicidios para reducir el número de feminicidios registrados. De acuerdo con el posicionamiento, esta práctica contribuye a mantener un escenario de impunidad que impide dimensionar la magnitud real de la violencia contra las mujeres.

La movilización concluyó con actos simbólicos que concentraron gran parte de la carga emocional de la jornada. En distintos puntos de la plaza se instalaron “tendederos” en los que se colocaron nombres de presuntos agresores sexuales y deudores alimentarios señalados por las participantes.

El cierre también incluyó la entonación colectiva de canciones de protesta y un pase de lista con los nombres de 122 mujeres desaparecidas o asesinadas en Zacatecas desde 2015. Cada nombre pronunciado fue respondido por la multitud con una consigna que sintetizó el sentido de la jornada: exigir memoria, justicia y garantías de no repetición.

La magnitud de la movilización y la diversidad de voces presentes reflejan el proceso de consolidación del movimiento feminista en Zacatecas, que en diez años de marchas del 8 de marzo ha transformado una protesta sectorial en una manifestación masiva que interpela directamente a las instituciones del estado.

LNY | Redacción | Fotos: Esther Consuegra

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