NOEMÍ LUNA AYALA
Llega una conmemoración más del 8 de marzo y ONU Mujeres nos recuerda que el Día Internacional de la Mujer no es una fecha para celebrar conquistas aisladas, sino para evaluar los pendientes. En 2026, poco hay que festejar: la igualdad sustantiva sigue siendo una meta aspiracional.
A nivel mundial persisten brechas críticas. La disparidad salarial ronda el 20 por ciento; la representación femenina en puestos de alta dirección continúa siendo limitada y la violencia de género no cede.
Este año, ONU Mujeres presentará la novena edición de “El progreso de las mujeres en el mundo”, un análisis que aborda dos desafíos urgentes: la aceleración del cambio climático y el estancamiento en el ejercicio de los derechos de mujeres y niñas. Dos crisis que, entrelazadas, profundizan la desigualdad.
El fin de semana pasado, la comunidad internacional se indignó ante el ataque de Israel contra una escuela primaria femenina en Irán, donde había 170 alumnas; los reportes hablan de 153 estudiantes muertas. Cuando la violencia alcanza a las niñas en su espacio de aprendizaje, queda claro que los discursos no bastan.
En México y particularmente en Zacatecas, la realidad tampoco es alentadora. Si bien ha habido avances en representación política, las brechas estructurales en seguridad, economía y acceso a la justicia siguen abiertas.
Según el INEGI, en el estado vivimos más de 1 millón 600 mil personas; el 51.2 por ciento somos mujeres. Sin embargo, sólo 39 de cada 100 zacatecanas en edad de trabajar estamos económicamente activas, frente a más de 70 de cada 100 hombres. La mayoría de las zacatecanas labora en la informalidad, sin seguridad social ni prestaciones.
La violencia es la herida más profunda. En 2025 se registraron siete feminicidios en Zacatecas y este año ya se contabilizan 4, aunque las autoridades sólo reconocen 1. Además, los homicidios culposos de mujeres ascendieron a 79 el año pasado, lo que coloca a nuestro estado con la segunda tasa más alta del país.
A ello se suma la tragedia de las desapariciones: 800 personas reportadas como desaparecidas o no localizadas en 2025 y más de 4 mil acumuladas desde que existen registros. Detrás de cada cifra hay familias fracturadas y madres buscadoras que no se rinden; tan solo el año pasado se realizaron 444 acciones de búsqueda, un incremento del 200 por ciento, según cifras oficiales.
Frente a este panorama, la igualdad sustantiva en Zacatecas no es una realidad. Por ello, organizaciones feministas y colectivos convocan nuevamente a la movilización del 8 de marzo para exigir que se garanticen los derechos de las mujeres y se erradique la violencia de género. Hago votos para que no se repita la represión policiaca que el movimiento sufrió hace dos años.
El estado enfrenta grandes retos. Es momento de que el gobernador David Monreal asuma su responsabilidad y trabaje en los dos años que le restan para ofrecer resultados, en lugar de distraerse en cálculos políticos.
Garantizar los derechos de las mujeres no es una consigna ideológica; es una obligación del Estado. El camino es largo, sí; pero avanzar exige voluntad, congruencia y acción decidida.
Sobre la Firma
Legisladora combativa y constitucionalista firme con liderazgo panista con filo crítico.
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