SAÚL MONREAL ÁVILA
Amigas y amigos que nos leen a través de lasnoticiasya, como cada semana, los saludamos con gusto, en estos tiempos de huracanes en la política internacional y de las narrativas de los conservadores, que buscan sembrar confrontación entre México y los Estados Unidos, es indispensable reivindicar con absoluta claridad la naturaleza y la misión de nuestra política consular. Los consulados mexicanos no son instrumentos de activismo partidista, ni plataformas de injerencia en asuntos internos de otras naciones. Son, por mandato constitucional y por convicción humanista, instituciones del Estado mexicano dedicadas a la protección de los derechos, la dignidad y los intereses legítimos de nuestras y nuestros connacionales en el exterior.
Nuestra presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo ha sido categórica al rechazar cualquier insinuación de que la red consular mexicana realice actividades políticas en territorio estadounidense. Sus palabras son inequívocas: los consulados “siempre protegen a sus ciudadanos”. Esa es su función esencial. Emiten documentos, tramitan actas de nacimiento y dobles nacionalidades, brindan asesoría legal, acompañan a personas detenidas en redadas migratorias y actúan como primera línea de defensa cuando los derechos de nuestros paisanos son vulnerados.
En estos días que necesitan mayor atención, la diplomacia mexicana ha reafirmado una premisa fundamental: la política exterior debe estar al servicio del pueblo. Durante décadas, algunos concebían a los consulados como simples oficinas para acomodar recomendados. Hoy, en el marco del humanismo mexicano y de la Cuarta Transformación, dejamos atrás esa política “chambista” para darle el rostro que se merecen, son auténticos centros de protección consular, asistencia jurídica y acompañamiento comunitario.
Nosotros estamos seguros de que defender a los mexicanos en el exterior no es una simple palabrería; es una obligación ética y jurídica del Estado. Cada trabajador agrícola, cada estudiante, cada madre de familia y cada emprendedor mexicano que vive más allá de nuestras fronteras debe saber que su nación no lo abandona.
Al mismo tiempo, reiteramos nuestra convicción de que la relación con Estados Unidos debe sustentarse en el diálogo permanente, el respeto mutuo y la cooperación estratégica. Frente a quienes apuestan por la confrontación, nosotros optamos por la diplomacia responsable. La integración de México, Estados Unidos y Canadá no sólo constituye uno de los bloques comerciales más dinámicos del mundo; es también un espacio de seguridad compartida, movilidad humana, intercambio cultural y prosperidad regional.
Los consulados mexicanos son, en esencia, la expresión concreta de un Estado que protege acompaña y representa con dignidad a su pueblo. Y en esa tarea contarán siempre con nuestro respaldo irrestricto.
Sobre la Firma
Senador, académico, fundador de Morena, fresnillense.
saul.monreal@senado.gob.mx
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