domingo, mayo 17, 2026
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Las instituciones le han fallado al campo

Productores de frijol en Zacatecas intensifican su protesta y buscan mercados alternos ante el incumplimiento de acuerdos oficiales. El movimiento, que proyecta una negociación directa con la gobernadora de Aguascalientes para la venta de grano, denuncia un esquema de corrupción institucional y advierte que no retrocederá hasta asegurar condiciones justas de acopio para el sector campesino.

El conflicto en Zacatecas, principal bastión rurual del país, ha escalado debido a lo que los agricultores califican como un “coyotaje institucional” que permea diversos niveles del gobierno. Los representantes del movimiento señalan que, a pesar de contar con acuerdos firmados ante notario público, las instituciones han fallado en la recepción del grano, favoreciendo presuntamente a operadores políticos mediante la distribución de costalera fraudulenta o “clonada”.

Estas irregularidades han dejado a cientos de productores con sus cosechas almacenadas en sus hogares, sin acceso a los precios de garantía prometidos por la federación.

Ante la parálisis de las autoridades locales y federales, la posibilidad de un acuerdo con el gobierno de Aguascalientes surge como una medida de alivio crítica. Los líderes campesinos han confirmado pláticas con la mandataria de dicho estado para concretar la venta de mil 500 toneladas de frijol, una operación que busca desahogar la saturación de productos que las bodegas oficiales no han procesado.

Esta apertura al diálogo con actores externos subraya la disposición del movimiento a negociar con cualquier entidad, sin importar su filiación partidista, con el fin único de proteger el patrimonio de las familias rurales.

La resistencia del sector no muestra signos de repliegue. Los voceros han sido enfáticos al declarar que no se dejarán intimidar por advertencias sobre el retiro de apoyos federales, argumentando que los recursos públicos pertenecen a la sociedad y no a los funcionarios en turno.

La exigencia es clara: el cumplimiento total de los convenios de acopio y una fiscalización social que garantice transparencia en los ciclos futuros. Mientras la tensión social crece, los productores advierten que su permanencia en la lucha es definitiva, pues consideran que la viabilidad del campo zacatecano depende de romper los ciclos de corrupción que asfixian la comercialización del grano.

LNY | Redacción

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