lunes, marzo 9, 2026
HomeLa Casa de los PerrosClaudia G. Valdés DíazLa Casa de los Perros | La oposición o el abismo

La Casa de los Perros | La oposición o el abismo

CLAUDIA G. VALDÉS DÍAZ

En Zacatecas, la política se parece a una mesa larga donde varios comensales discuten entre sí mientras, al fondo, uno solo se sirve todo el banquete. El ruido de la disputa distrae. La aritmética, en cambio, es fría: cuando la oposición se fragmenta, el poder se concentra. Y el poder concentrado rara vez suelta lo que ya probó.

Esa es la escena que explica el llamado reciente del dirigente estatal del PRI, Carlos Peña Badillo. Tras regresar del Consejo Político Nacional y del aniversario número 97 de su partido, el mensaje llegó sin rodeos: si los partidos opositores no construyen un bloque común —PAN, PRD y Movimiento Ciudadano—, Morena seguirá gobernando Zacatecas sin demasiada resistencia rumbo a 2027.

La advertencia no surge del entusiasmo. Surge de las cifras.

Hoy Morena encabeza la preferencia partidaria en el estado con 31.7 por ciento. El PRI aparece en segundo lugar con 19.0. El PAN alcanza 13.5 y Movimiento Ciudadano 11.0. El resto se dispersa entre fuerzas menores y un segmento de indecisos cercano al diez por ciento.

La lectura superficial diría que la ventaja del partido gobernante es cómoda. Pero la política, como la geología, se entiende mejor observando las capas del tiempo.

En septiembre de 2025 Morena registraba 38.6 por ciento. Hoy tiene 31.7. En cinco meses perdió 6.9 puntos.
No es un derrumbe. Pero tampoco es estabilidad.

El PRI, por su parte, recorrió el camino inverso. Hace un año tenía 12.3 por ciento. Hoy alcanza 19.0. No es suficiente para ganar. Pero sí para recordar una ley antigua de la política mexicana: los partidos rara vez mueren; se repliegan, esperan y regresan cuando el poder se desgasta.

Peña Badillo lo sabe. Por eso ha colocado sobre la mesa un decálogo político que, más que un programa, parece un diagnóstico de urgencia. El mensaje es simple: negarse a las alianzas frente a Morena equivale a cerrar los ojos ante la realidad. Cuando el poder se concentra, la división de la oposición se vuelve su mejor aliado.

El razonamiento no es nuevo. La historia democrática del país está llena de episodios donde fuerzas enfrentadas decidieron unirse para equilibrar al poder dominante. Las alianzas, recuerda el priista, no son un signo de debilidad sino una herramienta política cuando la democracia entra en terreno resbaladizo.

Sin embargo, la aritmética electoral es sólo una parte de la historia. La otra es cultural. Y más compleja.

En México, los partidos de oposición cargan una desconfianza mutua cultivada durante décadas. El PRI fue durante mucho tiempo el adversario natural del PAN. El PRD nació combatiendo al propio priismo. Y Movimiento Ciudadano ha intentado construir su identidad política precisamente rechazando las viejas coaliciones.

La pregunta entonces no es únicamente si pueden unirse. La pregunta es si saben cómo hacerlo sin perderse.

Mientras tanto, en el territorio, otros actores mueven sus piezas. Movimiento Ciudadano, por ejemplo, apuesta por una estrategia distinta: menos discurso ideológico y más reconstrucción de vínculos con la ciudadanía. En días recientes, su secretario de organización en Zacatecas, Juan Antonio Casanova, encabezó capacitaciones municipales con una consigna que suena simple, pero revela un problema profundo: volver a escuchar a la gente.

No es una consigna menor.

La política mexicana atraviesa una crisis silenciosa de representación. Los partidos hablan entre ellos. Los ciudadanos, cada vez más, escuchan desde lejos.

En medio de ese paisaje, el PRI intenta reorganizar su maquinaria. La instalación de un Consejo Consultivo encabezado por Jaime Santoyo Castro busca dar sustento jurídico y estratégico a las decisiones del partido. Y la secretaria general, Norma Castorena Berrelleza, ha insistido en recuperar la identidad institucional del priismo como garante —dice— de estabilidad y justicia social.

Son movimientos de reconstrucción interna. Pequeños. Graduales. Necesarios.

Pero la pregunta decisiva sigue flotando en el aire político de Zacatecas: ¿puede la oposición construir una alternativa creíble antes de que llegue la elección de 2027?

Porque la fragmentación tiene un efecto previsible. Divide votos, diluye liderazgos y convierte a los adversarios del poder en simples espectadores del resultado.

Morena lo sabe. Por eso gobierna con la tranquilidad de quien observa a sus críticos discutir entre ellos.

En política, las mayorías se construyen sumando. Y las derrotas, casi siempre, se fabrican dividiendo.

La oposición zacatecana enfrenta hoy esa elección elemental: competir separada… o sobrevivir junta. Porque cuando la oposición se divide, el poder no necesita hacer nada.

Solo esperar.

Sobre la Firma

Periodista especializada en política y seguridad ciudadana.
claudia.valdesdiaz@gmail.com
BIO completa

Últimas Noticias