Zacatecas, Zac.- Ulises Mejía Haro llega al primer corte con ventaja en la carrera por coordinar los comités de la transformación de Morena, la antesala de la candidatura al gobierno de Zacatecas en 2027. Sin embargo, el principal adversario todavía no tiene nombre: casi uno de cada cuatro ciudadanos aún no sabe quién debería encabezar el proyecto. En una contienda que avanza a pasos agigantados, el liderazgo existe, pero la definición sigue abierta.
Una encuesta de El Heraldo de México y Question Mark, levantada del 12 al 16 de junio entre mil 86 personas en Zacatecas, coloca a Ulises Mejía Haro al frente de las preferencias internas con 23%, seguido por Verónica Díaz Robles con 17%, Carlos Puente Salas con 13% y Geovanna Bañuelos de la Torre con 11%. Mientras 12% respondió que no apoyaría a ninguno de ellos, el grupo más grande después del puntero fue el de quienes no supieron o prefirieron no responder: 24%.
El estudio, realizado mediante entrevistas presenciales en vivienda, con selección aleatoria de secciones electorales, hogares y entrevistados, y ponderado por sexo, edad y nivel socioeconómico, tiene un nivel de confianza del 95% y un margen de error de ±2.97 puntos porcentuales.
Antes de medir a los aspirantes, la encuesta dibuja el terreno sobre el que se disputará la sucesión. Morena concentra 39.8% de la preferencia partidista rumbo a la gubernatura, muy por delante del PRI, con 18.1%, y del PAN, con 8.7%. Movimiento Ciudadano aparece con 5.4%; el PT, con 3.4%; y el Partido Verde Ecologista de México, con 3%. Además, 5.9% afirma que no votaría por ningún partido y 14.3% aún no define su preferencia.
Ese contexto vuelve especialmente relevante el desempeño de Carlos Puente Salas. Aunque el Partido Verde registra apenas 3% de la preferencia partidista y es la fuerza con menor respaldo dentro de la coalición gobernante, su representante alcanza 13% de apoyo en la medición interna y se coloca en un competitivo tercer lugar.
Más allá del tamaño de las siglas que lo respaldan, la encuesta sugiere que el trabajo político y territorial que ha venido realizando en los últimos meses comienza a reflejarse en el ánimo ciudadano. En otras palabras, Puente parece estar construyendo un capital propio, independiente del peso electoral de su partido.
La ventaja de Ulises Mejía Haro sobre Verónica Díaz Robles es de seis puntos, una diferencia superior al margen de error de la encuesta, por lo que puede considerarse estadísticamente consistente. En cambio, los dos puntos que separan a Carlos Puente Salas de Geovanna Bañuelos de la Torre se encuentran dentro de ese margen, de modo que el estudio no permite afirmar que exista una ventaja consolidada entre ambos.
En los atributos de imagen también aparecen diferencias claras. Ulises Mejía Haro registra el mayor nivel de conocimiento entre los entrevistados, con 37.2%, y una preferencia general de 20.9%. Verónica Díaz Robles alcanza 24.7% de conocimiento y 19.5% de preferencia; Geovanna Bañuelos de la Torre, 24% y 14.1%, respectivamente.
Carlos Puente Salas obtiene 18% de conocimiento y 9.8% de preferencia, niveles que hace unos meses no se vislumbraban. Sin embargo, para un partido que apenas concentra 3% de la preferencia electoral, colocar a su principal figura en 13% dentro de la disputa interna no es un dato menor. Es una señal de que, en política, las estructuras partidistas cuentan, pero el trabajo en territorio también termina por abrir espacio.
La encuesta también simuló una elección constitucional. En ese escenario, Ulises Mejía Haro, como candidato de la coalición Morena-PT-PVEM, obtendría 33.6% de la intención de voto, frente a 23.6% de Adolfo Bonilla Gómez, por el PRI; 15.3% de Miguel Ángel Varela, por el PAN; y 7.6% de José Haro de la Torre, por Movimiento Ciudadano.
Un 0.3% mencionó otra opción, 9.3% respondió que no votaría por ninguno y 10.3% no supo o no contestó. La ventaja de Mejía Haro sobre el priista también rebasa el margen de error del estudio.
Más que definir un ganador, la encuesta ofrece una fotografía del momento. Ulises Mejía Haro aparece al frente tanto en la competencia interna como en el escenario constitucional, pero también deja una advertencia que ningún aspirante debería ignorar: el grupo más numeroso, después del puntero, sigue siendo el de quienes todavía no toman partido. Las encuestas marcan el pulso de un instante; las campañas terminan escribiendo la historia.
LNY | Redacción

