OSVALDO ÁVILA TIZCAREÑO
Desde los primeros días del 2026 nos fijamos una serie de metas a efecto de fortalecer al antorchismo en todos los rincones de la geografía estatal, e impulsar distintos ámbitos de la actividad deportiva y de propaganda.
Al respecto hemos efectuado 17 movilizaciones para presentar y dar seguimiento a los pliegos petitorios en Trancoso, Pinos, Loreto, Ojocaliente, Guadalupe, Vetagrande, Pánuco, Zacatecas capital, Villanueva, Jalpa, Fresnillo, Río Grande, Cañitas y Valparaíso.
También realizamos una combativa movilización en Plaza de Armas, sede del gobierno estatal y hasta ahora poco más de 10 eventos artísticos en comunidades y colonias.
En el marco de la entrega de pliegos petitorios, quiero referirme a tres casos que quizá contrastarían, toda vez que se trata de autoridades emanadas de distintos partidos y por ende su política debería de variar, pero curiosamente actúan de forma muy similar. Veamos.
Río Grande. Es gobernado por el PRI con Mario Córdova a la cabeza, es un político que desempeña por segunda ocasión tan importante responsabilidad bajo las siglas del partido tricolor. Allí, un grupo de solicitantes acudió a exponerle las solicitudes, nos recibió su secretario de gobierno, hizo compromisos y nada, ni una cita ha podido dar el ocupado alcalde.
Loreto. Antonio Tiscareño, de Morena, encabeza este Ayuntamiento. Con el presidente guinda es la misma historia, un nutrido contingente se presentó a pedir atención, pero de forma grosera el secretario de gobierno ofreció una próxima reunión, pero los días pasan y nada.
Ojocaliente. Encabezado por Juan Manuel Zambrano, del PRD, también su secretario particular ofreció diálogo y atención a las peticiones. La fecha pactada llegó y nada, el gobierno amarillo nos notificó que estaban atendiendo “asuntos urgentes” y que nos llamarían, aún la espera continua.
¿Qué hace similares a personajes de distinto origen partidario? ¿cuál es la explicación del trato a los grupos organizados? ¿de verdad la agenda está saturada?
Creo que la respuesta es simple, hay un sectarismo desbordado y se ve en el pueblo organizado un enemigo al que hay que menospreciar para que se desaliente. ¿Qué hacer ante ello? No hay duda, la salida es la lucha firme, valiente y decidida para obtener atención o desenmascarar su verdadera conducta, pero además, como se trata de un agravio contra todos los antorchistas, ha llegado la hora de acudir, como un solo hombre en solidaridad con nuestros hermanos de lucha.
Sobre la Firma
Columnista social con formación y militancia
osvaldo_avila@hotmail.com
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