jueves, mayo 14, 2026

El tiempo se agota

CARLOS PEÑA BADILLO

Para todo gobierno estatal, el último cuarto de tiempo, en la gestión de seis años, significa un parteaguas que obliga a una reflexión que todo gobernante debe hacer. La preocupación central no está en lo que no se ha hecho, sino en la construcción de un legado que le permita a la sociedad recordar bien a ese gobierno.

En el caso de Zacatecas, en dos semanas empieza la vorágine de recopilar información en todas las dependencias estatales, para la integración del Quinto Informe de Gobierno. Ese es prácticamente el informe de terminación de un sexenio en México, ya que el sexto año, eminentemente electoral, no permite la concentración institucional para cerrar programas, terminar obras y construir un legado.

En lo personal, al inicio del 2026 creí que este gobierno metería el pie en el acelerador para avanzar mejor en la construcción de un Zacatecas más completo y satisfactorio para todos sus habitantes. Con más y mejores empleos y con soluciones viables a los grandes problemas que la Administración ha arrastrado durante casi cinco años.

Sin embargo, los factores externos que se enumeran fácilmente, como el desapego del gobierno federal para ayudar a los estados y en la incapacidad local para desarrollarlos, nos hacen visualizar un panorama con muchas sombras, pero con poca claridad, para que en los meses siguientes Zacatecas sea mejor.

En dos semanas más habrá terminado el tiempo para administrar inercias y controlar problemas generados por la falta de comunicación y el desapego de funcionarios que se preocupan más por construir plataformas políticas electorales de cara al proceso electoral del 2027, que cumplir el cargo por el que fueron contratados. Uno de los pensadores latinoamericanos más destacados, Álvaro García Linera, señala que en tiempos como el que atraviesa el mundo actual no hay espacio para la tibieza. Este es el caso de Zacatecas.

Por esa tibieza y apatía para poner orden en el programa federal de acopio de frijol, se generó un gran conflicto que aún tiene a los campesinos en la Legislatura y que generó el incendio en las bodegas de Alimentación para el Bienestar y la marcha que este lunes inundó las calles de Zacatecas, demostrando con toda su fuerza al gobierno del estado, que sus errores cuestan y cuestan mucho. En dos semanas más será tarde ya para insistir en el proyecto de Milpillas, en la terminación del Platabús, en la construcción de la carretera a 4 carriles de Zacatecas a Aguascalientes y en la conclusión del programa de rehabilitación de carreteras que desde su campaña prometió el actual gobernador.

García Linera advierte con precisión que cuando los gobiernos se frenan e intentan conciliar lo inconciliable o administrar los conflictos sin resolverlos, terminan alimentando expresiones más radicales. Y eso es el principio del fin.

Con muchos discursos y vídeos declarativos, este gobierno no supo aprovechar la disminución de los homicidios dolosos para impulsar servicios públicos de calidad, transporte público eficiente, empleo mejor pagado, obras de infraestructura estratégica, una mejor distribución de la riqueza y un apoyo decidido a la economía popular.

Lastimosamente considero que ya no tendrá tiempo para cambiar el actual estado de cosas. Quizá podría avanzar si se define, si obliga a sus funcionarios a renunciar si tienen aspiraciones políticas personales, o a exigirles que tomen las riendas de sus dependencias y ayuden a terminar con bien el sexto año de gobierno. Para unos un año parece poco. Para el gobierno muy pronto será todo lo que tenga. Sin embargo, no hay peor ciego que el que no quiere ver y si no hay una radicalización de esfuerzos para cerrar fuerte, sin duda se abrirá un ancho cauce para que la oposición gane la gubernatura del estado y, entonces, volvamos a empezar.

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Diputado, exalcalde, voz opositora firme
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