
ANGÉLICA COLIN MERCADO
El uso intensivo de la tecnología digital ha transformado de manera profunda los procesos cognitivos, educativos y sociales contemporáneos.
La cuestión central no radica únicamente en si utilizamos adecuadamente la tecnología, sino en si estamos delegando funciones cognitivas esenciales —como la memoria, la atención y el razonamiento crítico— a dispositivos que brindan acceso inmediato a la información.
Diversos estudios advierten que esta sobredependencia puede favorecer prácticas cognitivas superficiales, caracterizadas por la rapidez y la fragmentación, en detrimento de la comprensión profunda (Carr, 2011).
Desde una perspectiva neurocognitiva, la plasticidad cerebral implica que el cerebro se adapta a los estímulos dominantes del entorno.
En este sentido, el uso constante de tecnologías orientadas a la inmediatez puede reforzar patrones de atención dispersa y disminuir la capacidad de concentración sostenida (Ophir, Nass y Wagner, 2009).
Esto no supone que la tecnología sea intrínsecamente negativa, sino que su uso acrítico puede acostumbrar al cerebro a la facilidad, reduciendo el esfuerzo cognitivo requerido para el aprendizaje significativo.
Ante este escenario, el reto para la Universidad Autónoma de Zacatecas es particularmente relevante.
Como institución pública con una responsabilidad social y formativa amplia, la UAZ enfrenta el desafío de integrar la tecnología no solo como herramienta instrumental, sino como un medio para fortalecer el pensamiento crítico, la autonomía intelectual y la formación humanista.
Esto implica diseñar estrategias pedagógicas que eviten la sustitución del razonamiento por la simple búsqueda de información, y que promuevan procesos de análisis, reflexión y metacognición en estudiantes y docentes.
Asimismo, la UAZ debe apostar por la formación docente permanente orientada al uso crítico de las tecnologías digitales, alineada con su modelo educativo y con las demandas de su contexto regional.
Tal como señala Salomon (1992), el impacto cognitivo de la tecnología depende del tipo de actividades intelectuales que se promuevan con ella.
En conclusión, el reto institucional consiste en equilibrar innovación tecnológica y profundidad académica, garantizando que la tecnología sea un medio para potenciar el pensamiento, y no un atajo que habitúe al cerebro a la facilidad.
Sobre la Firma
Educadora crítica, madre, directiva universitaria comprometida.
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