CARLOS PEÑA BADILLO
Si podemos entender la enorme responsabilidad que un gobierno estatal se echa encima cuando no atiende los temas relevantes de su Estado, o las preocupaciones y problemas que enfrentan sus gobernados, entonces entenderemos más fácilmente lo que significa ser un Defensor de México y de Zacatecas.
Hoy, cuando el caos citadino afecta de una u otra forma a todos los capitalinos, porque no pueden llegar a tiempo a su trabajo, o no los dejan entrar a él; porque no pueden llegar a tiempo con sus hijos a las escuelas; con sus enfermos a los hospitales o a sus respectivos trabajos, la gente se pregunta, con una lógica clara y diáfana: ¿dónde está el gobierno?
Cuando nos hacemos este tipo de preguntas necesariamente tenemos que voltear hacia atrás y ver que en los últimos siete años el país va de tropiezo en tropiezo. En la administración de Andrés Manuel López Obrador se hicieron tres obras que hoy siguen consumiendo enormes cantidades de dinero y generando problemas. Me refiero al Tren Maya, la Refinería Dos Bocas y el aeropuerto Felipe Ángeles. Estas obras y los programas clientelares que reparten dinero a distintos sectores poblacionales tienen al país en un caos económico, porque no hay dinero para lo sustancial, para lo importante.
En este mismo espacio, dije que el gobierno prefiere gastar miles de millones en petróleo gratuito para Cuba y en el envío de insumos alimentarios y enseres domésticos. Parece una buena acción, pero eso se desvirtúa cuando vemos a los miles y quizá millones de mexicanos que viven en condiciones similares a los cubanos.
Ante esta crisis nacional y ante un gobierno de Zacatecas que no atiende a sus productores agrícolas, el significado de Defensores de México tiene una gran relevancia.
Porque ser Defensor de México es no quedarse callado ante un gobierno que le ha fallado a la gente, defender a la clase trabajadora mientras los precios suben, a las madres buscadoras que han sido abandonadas por un gobierno indolente que no les da respuestas, a los jóvenes que no encuentran oportunidades laborales dignas. Es alzar la voz por quiénes no tienen medicinas, por quienes esperan meses en hospitales colapsados y por un sistema de salud que hoy es un fracaso.
Es defender a los campesinos y pescadores que fueron olvidados, y a los padres de familia que trabajan sin descanso mientras el dinero no alcanza para lo básico; es defender a quienes viven con miedo, porque la inseguridad está fuera de control. A quienes no tienen seguro ni prestaciones, mientras el gobierno presume cifras que no se reflejan en la realidad.
Es defender a nuestro medio ambiente, que hoy está en riesgo por decisiones irresponsables que afectan nuestros recursos naturales, nuestras comunidades. Es defender a las madres que sostienen a sus familias sin apoyo. A maestros, enfermeras, científicos, deportistas y artistas que han sido ignorados o maltratados por decisiones erráticas.
Es defender a los pequeños y medianos empresarios que hoy enfrentan incertidumbre, falta de apoyo y un gobierno que castiga la inversión. Ser defensor de México es tener el valor de decirlo claro: México no está mejor, y millones de mexicanos lo saben.
Defender a México es poner orden, recuperar instituciones, cuidar el medio ambiente, fortalecer la economía familiar, frenar la subida de precios y garantizar seguridad, salud y oportunidades.
Es ser valientes y tener carácter para corregir el rumbo.
Y ser Defensor de Zacatecas es proponer que ya atiendan a los productores de frijol y dejen circular en paz a los zacatecanos.
Sobre la Firma
Jurista, exlegislador y columnista sin concesiones.
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