lunes, abril 27, 2026
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Con Singular Alegría | Cincuenta más uno

GILDA MONTAÑO HUMPHREY

Es muy temprano en la mañana y yo tengo que ver a un hombre extraordinario, que me ha hecho todas las pinturas de mi casa. Tomo un coche destartalado que me presta mi hijo y que está arreglando como si fuera realmente el gran Mustang de hace 35 años. 
Me paran en la calle para preguntarme si lo vendo. He estado a punto de salirme mil veces y de irme corriendo y decirles que se los regalo. Pero todavía a sus años, me lleva y me trae y está tan Colorado como el más hermoso de los carros de su época.

Luego me voy a una reunión de un colectivo que se llama 50 +1. Y por supuesto llego tarde. Está repleto el salón de la Cámara de Diputados del honorabilísimo Estado de México. A quién me encuentro primero que estaban entrevistando es Ana Lilia Herrera. Mujer joven, inteligente y buena.  ¿Qué que va a hacer luego de que le dé la batuta a su sucesora?, pues supongo que descansar y que ponerse a pensar muy en serio todas las cosas que ha hecho en los últimos 25 años de su vida. Arturo Montiel confío en ella y nunca lo ha defraudado.

Ana ha sido todo lo que ha querido en la vida. Y más. Yo le tengo un profundo agradecimiento, porque siempre que le he hablado para pedirle cualquier cosa, me ha respondido y me ha ayudado. Así, hice un libro de Raúl Anguiano cuando ella era la secretaria de educación del gobierno del estado; pude meter más tiempo que el que se necesitó, a mi exmarido que tenía cinco aneurismas, porque Ana le habló al delegado del ISSSTE, cuando era la presidenta –nada más y nada menos–, que del Senado de la República; cuando yo no tenía nada que hacer, le pedí ir a tomar un curso, allá lejísimos hasta la punta de Huixquilucan, en donde me enseñaron de cabo a rabo, desde cómo hacer una casa, hasta cómo hacer una cría de conejos; ella era entonces la Secretaria de Desarrollo Social; le pedí hacerle un desayuno a Rosa María Coyotécatl, con sus pares periodistas, y lo hizo… total, nunca me ha dejado de apoyar, cuando lo he necesitado.

Ahora que está dejando este magnífico colectivo 50 + 1, me da una inmensa tristeza no estar más tiempo con ella. Pero el tiempo de ella terminó, dando un magnífico e inalcanzable propósito que se propuso y lo logró: ayudar a las mujeres en todos los sentidos de su vida.

Y de pura casualidad, a la entrada del auditorio me encontré a la matemática Elena Lino y después de pura chiripa se acercó Ana Lilia, y nos dejaron entrar por lo menos a 10 más. Allí estaba también Betynita Benítez y todas apachurradas entramos.

Me conmovió inmensamente el legado que está dejando Ana Lilia. En la primera fila, abajo estaban mujeres de excepción. Extrañamente todas querían haber sido algo más importante de lo que son ahora.
Humilde inteligente y digna ahí estaba quien pudo haber sido rectora de la universidad de nuestro estado: Yolanda Ballesteros Sentíes; estaba Evangelina Lara, qué pudo haber sido la comisionada de derechos humanos;  no pudo estar, pero fue nombrada Myrna García, qué fue buena presidenta de la comisión de derechos humanos y que pudo haber sido un extraordinaria magistrada, y a quien le hice su libro de sus treinta años; y así todas ellas de primer orden, que serán las que ocupen el espacio que les está abriendo Mónica Álvarez Némer, nuestra diputada por Toluca y la nueva presidenta de nuestro colectivo.


Qué buena ayuda proporcionó este colectivo, y qué inteligentes fueron al haber invitado a la señora gobernadora. Así llegó ella, mujer dulce, digna, amable e inmensamente sencilla que se paró con todas las mujeres que se acercaron a ella, para saludarlas, para tomarse una foto, para decirles que estaba incorporada por supuesto a este nuevo –para ella– colectivo, y que se sentía muy feliz abrazando a todo mundo.


Y que ni tarda ni perezosa que decidí saludar a la gobernadora. Yolanda Ballesteros me tomó de la mano y me acercó a ella, a la que le pude platicar todo lo que yo había podido ser y hacer desde hace 37 años que estoy en este Estado al que he amado tanto.

Y que le agarro la mano y que no se la suelto. Y que le digo que hace 37 años llegué con el licenciado Ignacio Pichardo a. ser su comunicadora social. Y que aún mi edad, tengo muchas ganas de seguir ayudando. Y que gracias a Dios no tengo ninguna necesidad de ningún tipo pero sí me gustaría inmensamente estar cerca de gente que ayuda a las demás gente como ella. Le llevé un rosario, ahora de oro por todos lados.

Tuve la fortuna de estar 20 años en el Colegio Mexiquense, dónde fui recibida por cinco presidentes, y luego me jubilé. Pero aún en este tiempo de vida, y del partido que sea, así como mi colectivo, no me importan más que los apoyos que se le puedan dar a las mujeres mexicanas.

Y se, que con mucho amor, porque por mi colectivo 5O+1 conocí a gente maravillosa, como la misma Elena Lino, a Arlette Trujillo, a Laura Cerna y a Lili Uribe, todas ellas altas dirigentes, no solo lo del Estado sino de este país, todas las que estaban ahí juntas apachurradas y más que unidas, que no dejaban que se moviera ni un centímetro la gober Delfina, seguirán siendo piedra de toque para que mujeres como quién inventó hacer este colectivo, la Nena Orantes, siga para adelante apoyando a todas las mujeres de este mundo. Así sea. 

Sobre la Firma

Comunicadora, editora y analista política
gildamh@hotmail.com
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