Zacatecas, Zac.- Más de dos mil 700 docentes de la Universidad Autónoma de Zacatecas elegirán a su nueva dirigencia sindical para el periodo 2026-2029. La jornada, disputada por tres planillas, transcurre bajo señalamientos de coacción por parte de la Rectoría y el actual comité ejecutivo, lo que pone a prueba la autonomía y democracia de la institución.
El proceso para renovar el Comité Ejecutivo del Sindicato del Personal Académico (SPAUAZ) ha evidenciado fracturas profundas en la máxima casa de estudios del estado. Aunque formalmente las planillas no han interpuesto denuncias ante la Comisión Electoral, los tres aspirantes —Fernando Aréchiga por la planilla verde, Sonia Viramontes por la roja y Hugo Pineda por la naranja— han reportado anomalías que cuestionan la equidad de la contienda. El núcleo del conflicto reside en la presunta utilización de recursos institucionales y estructuras de poder para influir en la voluntad de los profesores, en un escenario donde la independencia sindical frente a la autoridad universitaria es el eje de la disputa.
Hugo Pineda, representante de la opción naranja, ha denunciado la existencia de “dados cargados”, acusando a la Rectoría de prometer cambios de nivel y arreglos individuales a cambio de votos para la planilla verde. Al mismo tiempo, ha señalado que el actual comité del SPAUAZ utiliza su estructura oficial para favorecer a la candidata de la planilla roja, Sonia Viramontes, mediante la publicación de beneficios laborales aprobados en la Comisión Mixta en pleno periodo de campaña. Esta visión de una “doble oficialidad” sugiere un uso instrumental de los órganos técnicos del sindicato con fines electorales.
Desde la planilla verde, el equipo de Fernando Aréchiga ha denunciado ser blanco de una campaña negra en redes sociales y ha señalado una intervención permanente de la actual secretaria general, Jenny González, para apuntalar a la opción roja. Por su parte, Viramontes ha instado a la base docente a impedir que el sindicato retorne a manos de la Rectoría, denunciando pases de lista por parte de personal administrativo en las inmediaciones del centro de votación para obligar al profesorado a sufragar por la planilla oficialista del rector.
La relevancia de esta jornada trasciende lo gremial para situarse en la estabilidad de la universidad pública. Para que el resultado posea validez legal, se requiere la participación de al menos el 50% más uno del padrón electoral. Ante el riesgo de anulación por irregularidades, la dirigencia saliente ha prohibido el uso de teléfonos móviles en las urnas y ha advertido sobre grupos de presión que monitorean el flujo de votantes en el salón sindical. Con un reporte del 35% de participación a media jornada, el SPAUAZ se enfrenta al reto de legitimar una representación que deberá gestionar los derechos laborales bajo una atmósfera de profunda desconfianza institucional
LNY | Redacción

