sábado, marzo 7, 2026
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Morena Zacatecas llega ¿fuerte? a Asamblea Nacional

CLAUDIA G. VALLDÉS DÍAZ

Este sábado Morena celebra su Asamblea Nacional mientras, lejos del escenario, otro tablero se mueve en silencio: el de las encuestas. Ahí no hay aplausos ni militantes. Sólo números. Y los números, cuando se miran con calma, suelen contar historias que la política preferiría no escuchar.

Zacatecas aparece hoy como uno de los territorios donde esa historia se vuelve más incómoda. Morena llega como primera fuerza partidaria, sí. Pero también llega con señales de desgaste y con una disputa interna que puede definir —o torcer— el rumbo de la elección de 2027.

La medición que circula fue elaborada por Statistical Research Corporation entre el 22 y el 24 de febrero de 2026. El ejercicio se construyó a partir de mil entrevistas telefónicas automatizadas a ciudadanos mayores de 18 años residentes en Zacatecas, con un margen de error de ±3.1% y un nivel de confianza del 95%. Un estudio de alcance estatal que, como casi todas las encuestas telefónicas robotizadas, tiene sus límites: una tasa de rechazo del 69.5%, lo que significa que siete de cada diez personas decidieron no responder.

Es decir: los datos hablan. Pero hablan desde un segmento específico del electorado.

Aun con esa advertencia metodológica, el primer dato es claro. Morena encabeza la preferencia partidaria con 31.7%, seguido por el PRI con 19.0%, el PAN con 13.5% y Movimiento Ciudadano con 11.0%. El resto se dispersa entre partidos menores, otros y un segmento de indecisos cercano al diez por ciento.

En apariencia, la ventaja del partido gobernante es cómoda. Pero el archivo histórico del propio estudio revela otra lectura. En septiembre de 2025 Morena alcanzaba 38.6%. Hoy registra 31.7%. La diferencia es una caída de 6.9 puntos porcentuales en cinco meses.

En política, seis puntos no son un detalle. Son una advertencia.

Mientras tanto, el PRI ha recorrido el camino inverso. En el último año pasó de 12.3% a 19.0%, una recuperación silenciosa que todavía no alcanza para disputar el primer lugar, pero sí para recordar que los ciclos políticos rara vez son eternos.

Donde la encuesta se vuelve más interesante es dentro del propio Morena.

Cuando se pregunta a simpatizantes y electores quién debería encabezar la candidatura a la gubernatura, el nombre que aparece con mayor claridad es el de Ulises Mejía Haro, quien concentra 36.0% de las preferencias internas. La distancia con el segundo lugar es considerable.

José Narro Céspedes registra 19.0%, mientras Verónica Díaz Robles aparece con 11.0%. Más atrás se ubican Bennelly Hernández con 5.7%, Julieta del Río Venegas con 5.0% y Rodrigo Reyes Mugüerza con 3.3%. Aun así, 16.6% de los entrevistados permanece indeciso, un porcentaje suficiente para recordar que la política nunca está completamente escrita.

El liderazgo de Mejía Haro no parece un fenómeno momentáneo. La serie de mediciones del último trimestre lo mantiene en una franja relativamente estable, entre 35% y 36%, lo que sugiere un núcleo de respaldo consolidado dentro del universo morenista.

Narro, en cambio, presenta movimientos más irregulares. La encuesta lo coloca nuevamente en 19%, prácticamente el mismo nivel que registraba a comienzos de enero, después de haber alcanzado un pico cercano al 20.2% semanas atrás.

A esa disputa interna se sumó en la decisión que cambió el tablero. La dirigencia nacional de Morena confirmó que el senador Saúl Monreal no participará en las encuestas internas para definir la candidatura al gobierno de Zacatecas.

El anuncio lo hizo la presidenta nacional del partido, Luisa María Alcalde, quien explicó que la medida responde a la aplicación de una regla interna contra el nepotismo político: familiares directos de gobernadores en funciones no podrán competir para sucederlos en el cargo. La decisión alcanza de forma directa al legislador, hermano del actual mandatario estatal David Monreal, y representa un freno definitivo a una aspiración que el senador había expresado públicamente en los últimos meses.

La determinación forma parte de un acuerdo del Consejo Nacional de Morena para aplicar desde 2027 una política interna contra sucesiones familiares inmediatas, incluso antes de que la reforma constitucional sobre nepotismo entre en vigor en 2030.

Saúl Monreal había solicitado participar al menos en la encuesta para medir su respaldo ciudadano, asegurando que aceptaría cualquier resultado. Pero la dirigencia reiteró que la regla se aplicará sin excepciones. El caso tiene además un peso simbólico: durante décadas la familia Monreal ha ocupado posiciones relevantes en la política zacatecana —desde el gobierno estatal que encabezó Ricardo Monreal en 1998 hasta la actual administración de David Monreal—, una concentración de poder que Morena busca evitar bajo nuevas reglas que también han sido respaldadas públicamente por la presidenta Claudia Sheinbaum, quien ha advertido que la ciudadanía mira cada vez con mayor recelo las sucesiones familiares en el poder.

Pero el verdadero problema de Morena no aparece en su competencia interna. Aparece cuando los nombres se enfrentan a la realidad electoral.

Cuando el estudio mide escenarios de competencia directa entre partidos, la fotografía cambia.

En un careo donde Verónica Díaz Robles encabeza la coalición Morena–PVEM–PT, la alianza oficialista obtiene 18.4% de intención de voto. El dato es llamativo porque coloca al bloque gobernante en tercer lugar.

En ese mismo escenario, la coalición opositora PRI–PAN–PRD, con Adolfo Bonilla Gómez como candidato, alcanza 34.5%, mientras Jorge Álvarez Máynez, por Movimiento Ciudadano, registra 23.1%.

La distancia entre la preferencia partidaria de Morena (31.7%) y el respaldo a su candidata en ese escenario (18.4%) alcanza 13.3 puntos porcentuales.

Traducido al lenguaje político: la marca del partido no siempre se transfiere al candidato.

Mientras tanto, la oposición parece mostrar mayor cohesión interna. Dentro del PRI, Adolfo Bonilla lidera con 52.7% frente a 17.3% de Carlos Peña Badillo. En Movimiento Ciudadano, Jorge Álvarez Máynez domina con 72.4%, y en el PAN Miguel Varela Pinedo encabeza con 62.6%, una cifra que además mantiene tendencia ascendente desde inicios de 2025.

En el tablero que rodea a Morena aparece también Geovanna Bañuelos, poderosa senadora del Partido del Trabajo. Su presencia en diversas mediciones responde a las negociaciones políticas abiertas entre los partidos aliados, especialmente en el contexto de las discusiones sobre reformas electorales y alianzas futuras.

En ese mismo tablero aparece otra figura que se mueve con discreción pero con peso propio: Carlos Puente Salas, dirigente nacional del Partido Verde Ecologista de México. Aunque su nombre no siempre figura en las mediciones estatales, dentro del bloque oficialista es considerado una de las cartas más sólidas del PVEM rumbo a 2027. Su posición, al igual que la de Geovanna Bañuelos en el PT, forma parte del paquete de negociaciones políticas que hoy atraviesa la discusión de una eventual reforma electoral y la arquitectura de las futuras coaliciones. En otras palabras: mientras las encuestas miden nombres, los partidos aliados negocian poder.

Otro nombre que aparece en el estudio es Rodrigo Reyes Mugüerza, con 3.3% dentro de la medición interna de Morena. Sin embargo, su figura se menciona con mayor frecuencia en relación con la futura contienda por la presidencia municipal de Zacatecas, lo que lo ubica en un carril político distinto dentro del mismo proceso de definiciones.

En ese juego del poder, aunque fuera de las mediciones publicadas, también se menciona el nombre de Julia Olguín Serna, diputada federal de Morena y secretaria general de la Confederación Autónoma de Trabajadores y Empleados de México (CATEM). Su ausencia en las encuestas no significa ausencia política. En los corrillos del partido su figura aparece como una presencia constante, recordando una regla que la política repite con frecuencia: no todos los actores que influyen en una sucesión aparecen en los cuestionarios de las encuestas.

Al final, la encuesta deja una lección sencilla.

Morena sigue siendo la primera fuerza política en Zacatecas. Pero esa ventaja ya no es una garantía automática.

La política —como las encuestas— tiene una costumbre implacable: no premia las marcas, premia a los candidatos.

Y a veces, entre ambos, se abre una grieta.

Sobre la firma

Periodista especializada en política y seguridad ciudadana.
claudia.valdesdiaz@gmail.com
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