martes, febrero 24, 2026
HomeOpiniónJuan José Montiel RicoEl Mencho y el narcocaudillismo

El Mencho y el narcocaudillismo

JUAN JOSÉ MONTIEL RICO

La muerte de Nemesio Rubén Oseguera Cervantes, “El Mencho”, no sólo representa un golpe operativo al Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), representa, principalmene, el derrumbe de un símbolo.

El CJNG no fue una organización criminal más. En poco más de una década pasó de ser una fractura regional a convertirse en una estructura trasnacional con presencia en más de medio centenar de países, con redes financieras, logísticas y armadas equiparables a la Coca Cola, Black Rock o Amazon. Su expansión alteró equilibrios criminales en México, desplazó viejas estructuras y se convirtió en un actor central del mapa del narcotráfico mundial. Y, como ocurre en las grandes corporaciones —legales o ilegales—, este crecimiento se acompañó de un rostro y ese rostro fue El Mencho.

No se trató de un capo mediático al estilo de Pablo Escobar. No concedía entrevistas, no cultivaba la teatralidad política abierta ni aspiró formalmente al poder público. Sin embargo, se convirtió en figura de culto. Su nombre era consigna: “Pura gente del Señor Mencho”. Su imagen —una sola foto— se volvió ícono. Narcocorridos, videos de hombres armados uniformados, despliegues de fuerza militarizada y hasta amenazas telefónicas grabadas construyeron un relato en torno a su figura. Incluso, el mito de la violenta represalia contra quienes banalizaran su nombre en redes sociales  —como ocurrió con el afamado Pirata de Culiacán— reforzaron la idea de un liderazgo intocable.

Eso es lo que llamo narcocaudilismo, o la concentración simbólica del poder criminal en una figura personal que funciona como eje de identidad, lealtad y legitimación. Es liderazgo operativo, pero también liderazgo e influenica cultural.

La literatura sobre narcotráfico en América Latina señala que estas organizaciones, además de droga, generan identidad, símbolos, lenguaje y códigos propios.

La narcocultura no es un accesorio folklórico; es un dispositivo de legitimación. Convierte capital económico ilegal en capital social y simbólico. Transforma violencia en prestigio y ofrece pertenencia.

El ascenso del CJNG y la consolidación simbólica de El Mencho no pueden entenderse sin la ausencia del Estado: desigualdad profunda, precariedad, economías locales devastadas y juventudes sin horizonte. En ese vacío, la economía criminal ofrece identidad, reconocimiento y un relato de poder. Hoy, las antiguas rebeliones ideológicas son sustituidas por una violencia pragmática que se inserta en el sistema neoliberal por la vía ilegal. El “tener para ser” desplaza cualquier proyecto colectivo.

El abatimiento de El Mencho tiene una dimensión que va más allá del reacomodo operativo del CJNG. Vendrán disputas internas, intentos de sucesión, brotes de violencia por el control territorial. Eso es predecible. Pero ¿qué ocurre cuando cae un símbolo de esta magnitud?

El Estado no puede limitarse a desmantelar estructuras financieras y logísticas. Debe disputar el terreno cultural. Si el narcocaudillismo logró instalar una narrativa de poder, éxito y pertenencia, el Estado debe ofrecer alternativas creíbles, con educación, movilidad social, difusión cultural, identidad y empleo.

La caída de un narcocaudillo es una oportunidad para desmontar el mito y romper la fascinación estética por la violencia. Para desmontar la idea de que el ascenso rápido y ostentoso es el único camino posible, la política de seguridad necesita de una política cultural. Porque si el Estado sólo elimina al líder pero deja intacta la seducción simbólica del narcotráfico, el vacío será ocupado por otro nombre, otra consigna, otro rostro convertido en ícono.

La caída de El Mencho no sólo debe traducirse en decomisos o detenciones. Debe medirse en la capacidad del Estado para disputar el imaginario. Porque mientras la narcocultura siga ofreciendo identidad y sentido donde el Estado está ausente, el problema no será un hombre, sino el contexto que lo encumbra.

Sobre la Firma

Estratega político entre gobiernos, campañas y narrativas.
BIO completa

Últimas Noticias