Zacatecas, Zac.- El diputado federal Ulises Mejía Haro presentó ante la Cámara de Comercio de Zacatecas la reforma constitucional para reducir la jornada laboral de 48 a 40 horas semanales. El encuentro buscó socializar una transición gradual entre 2026 y 2030, vinculada al Plan Nacional de Desarrollo, para equilibrar los derechos de los trabajadores con la viabilidad de las pequeñas empresas.
La iniciativa, que inicia esta semana su proceso de dictaminación en la Cámara de Diputados, se fundamenta en el eje de economía moral propuesto por la presidencia de Claudia Sheinbaum. El proyecto plantea que la reducción del tiempo de trabajo no debe afectar los salarios ni las prestaciones adquiridas, bajo la premisa de que una menor carga horaria favorece la salud mental y la productividad. No obstante, la implementación de esta medida supone un reto estructural para el sector privado, especialmente en una entidad donde las micro, pequeñas y medianas empresas (MiPyMEs) generan el 80% del empleo formal.
Durante el diálogo con los integrantes de la Canacozac, se expuso la necesidad de acompañar la reforma laboral con políticas de fomento empresarial. El legislador planteó la posibilidad de reducir las cuotas patronales ante el Instituto Mexicano del Seguro Social para los pequeños negocios y la creación de fondos económicos revolventes. Estas medidas buscan mitigar el impacto operativo que representará la contratación de personal adicional o el pago de horas extra para cubrir los turnos que queden vacantes tras el ajuste legal.
El contexto económico de Zacatecas añade una capa de complejidad al debate, dado que el 60% de las unidades económicas opera en la informalidad. La reforma pretende incentivar la formalización mediante programas de capacitación y mentoría, además de abrir canales de comercialización hacia el mercado nostalgia en Estados Unidos. La viabilidad de la propuesta dependerá de la capacidad institucional para transformar el modelo de gestión empresarial sin comprometer la estabilidad de los empleos actuales ni la supervivencia de los comercios locales.
LNY | Redacción

