CLAUDIA G. VALDÉS DÍAZ
Morena encabeza hoy con claridad la carrera por la gubernatura de Zacatecas: 35.4% de intención de voto, más del doble que su competidor inmediato. Ese es el dato que ordena todo el escenario político rumbo a 2027 y que fija, desde ahora, una relación asimétrica entre el oficialismo y una oposición que aparece fragmentada y sin liderazgo definido.
La medición fue realizada por Demoscopia Digital entre el 15 y el 19 de enero de 2026, a partir de una muestra representativa de mil ciudadanos mayores de 18 años residentes en la entidad.
El relevamiento se llevó a cabo mediante encuestas autoadministradas por herramientas digitales y mensajería instantánea, con un muestreo aleatorio simple, un margen de error de ±3.8% y un nivel de confianza del 95%. La encuesta capta preferencias por partido, sin considerar alianzas.
Detrás del primer lugar de Morena se despliega un segundo pelotón comprimido. El PRI registra 17.1% y el PAN 14.8%, una diferencia de apenas 2.3 puntos que cae dentro del margen de error y configura, técnicamente, un empate estadístico por el liderazgo opositor. Movimiento Ciudadano alcanza 8.2%, mientras que el PVEM y el PT suman 6.3% y 5.1% respectivamente. El porcentaje de ciudadanos que aún no define su voto es de 6.7%, un nivel bajo para una elección todavía distante.
La lectura agregada del tablero refuerza la ventaja estructural del oficialismo. Considerados por separado, los partidos de oposición no logran acercarse al puntero; considerados en conjunto, Morena por sí sola supera la suma aritmética del PRI y el PAN. Si se proyectara un bloque oficialista con PVEM y PT —hipótesis que la encuesta no mide— la intención conjunta alcanzaría 46.8%, ampliando aún más la brecha.
El seguimiento mensual desde agosto de 2025 aporta un matiz clave. Morena muestra una trayectoria estable, con un crecimiento sostenido hasta diciembre, cuando alcanza 36.7%, seguido de una corrección a la baja de 1.3 puntos en enero. En sentido inverso, PRI y PAN recuperan terreno en el último mes: el primero sube de 14.9% a 17.1% y el segundo de 12.6% a 14.8%. No se trata de un vuelco, pero sí de un reacomodamiento que rompe la inercia.
Ese movimiento simultáneo introduce una tensión silenciosa en el escenario. La leve caída del puntero coincide con el repunte de las fuerzas tradicionales, sin que ello altere, por ahora, la jerarquía general. El electorado parece moverse poco y lento, como si ya hubiera tomado posición aun antes de que la campaña exista.
En el interior de Morena, la encuesta también ordena preferencias. Entre los posibles candidatos varones, Ulises Mejía Haro lidera con 38.3%, seguido por José Narro Céspedes con 18.1% y Rodrigo Reyes Mugüerza con 15.2%. En el segmento femenino, Verónica Díaz encabeza con 25.1%, delante de Geovanna Bañuelos con 18.7%, Susana Barragán con 11.3% y Bennelly Hernández con 10.8%. En ambos casos, el nivel de indecisión es mayor que en la medición por partido, lo que obliga a leer estos datos con cautela.
El panorama que dejan los números no anticipa desenlaces, pero sí fija condiciones. Morena aparece como la fuerza dominante; la oposición, atrapada en un empate interno; y el electorado, relativamente decidido.
A esta altura, la disputa no pasa por quién lidera, sino por si alguien logrará alterar un orden que, por ahora, se muestra estable y resistente al ruido.
Sobre la Firma
Periodista especializada en política y seguridad ciudadana.
claudia.valdesdiaz@gmail.com
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