CARLOS PEÑA BADILLO
No cabe duda que la Reforma Electoral propuesta por la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo trata de ser un camino rápido y fácil hacia la dictadura, considerando que al oficialismo le interesa tener el control absoluto del país.
Con esta Reforma Electoral que sustancialmente busca eliminar senadores y diputados plurinominales, tanto federales como estatales; reducir el financiamiento a los partidos políticos y, en términos concretos acabar con la oposición, no puede llamarse de otra manera más que tener el control de todos los poderes públicos, aunque represente un peligro de dictadura al estilo venezolano, acabando con el prestigio de México de ser una democracia en permanente auge.
Para el oficialismo no importa si se violan los derechos de las minorías políticas o si se fragmentan las posibilidades de crecimiento de los partidos actuales, su argumento de hacer más funcional el Poder Legislativo es simple y sencillamente una falsedad.
El autoritarismo ha sido el sello de los gobiernos de Morena, tratando de acallar a quienes piensan distinto, sean ciudadanos, colectivos de mujeres, jóvenes, periodistas, organizaciones civiles y ahora la oposición. En el momento en el que el régimen pasa por su peor momento, tratan de silenciar y debilitar a quienes exhiben sus actos de corrupción y pésimos resultados de gobierno.
El objetivo de esta reforma desde el oficialismo, es eliminar paulatinamente a la oposición y sus propios aliados, ante las decisiones autoritarias que estarían por impulsarse desde Morena, representando un peligro inminente de dictadura al estilo venezolano, al no contar con organismos autónomos ni oposición política con voz y voto en el Poder Legislativo.
El derecho de las minorías de la sociedad a contar con representación política, se vería severamente afectado al eliminar escaños de representación proporcional, que actualmente permiten contar con un reflejo en el legislativo de las expresiones políticas de las y los mexicanos.
El sistema electoral y de representación política en México aunque perfectible, ha servido como ejemplo a nivel internacional de institucionalización y composición legislativa, por lo que esta propuesta representa un despropósito del régimen morenista y una reforma que nadie ha pedido.
El falso argumento de hacer más funcional el poder legislativo con recortes de representación, esconde realmente los perversos objetivos de Morena de controlar por completo los tres poderes de la Unión, llevando a nuestro país a la antesala de una dictadura.
Los supuestos ahorros en materia de gasto público tanto para las elecciones como para la representación legislativa, son solamente un recurso efectista que pretende confundir a las y los mexicanos, dejando de lado los ejemplos en que la falta de espacios de representación para la oposición, devienen en dictaduras como en Venezuela.
El PRI deja claro al pueblo de México que votará en contra de la Ley Maduro y seguirá siendo la voz de quienes piensan diferente al narcogobierno de Morena, reafirmando que siempre estará del lado de la libertad y los derechos.
Sobre la Firma
Diputado, exalcalde, voz opositora firme
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