NOEMÍ LUNA AYALA
En Morena no tienen vergüenza. Mientras Zacatecas enfrenta problemas que exigen soluciones urgentes, sus principales actores políticos parecen estar más preocupados por asegurar su siguiente cargo que por responder a los ciudadanos a quienes les fallaron.
Es inaudito que, frente a la inseguridad, la pobreza, la falta de oportunidades y las dificultades que enfrentan miles de familias, quienes tuvieron la responsabilidad de gobernar y no dieron los resultados esperados hoy estén más ocupados en sus campañas personales que en rendir cuentas.
Adelantan los tiempos electorales, disfrazan sus aspiraciones de coordinaciones y exhiben imposiciones como si los cargos públicos fueran patrimonio de unos cuantos. Pero los zacatecanos tenemos memoria y merecemos saber quiénes pretenden gobernarnos y, sobre todo, qué hicieron cuando tuvieron el poder.
Por su importancia política, económica y social, la capital merece especial atención. Rodrigo Reyes Mugüerza dejó la Secretaría General de Gobierno para buscar la alcaldía de Zacatecas. Sin embargo, su paso por esa dependencia estuvo marcado por episodios que no pueden quedar en el olvido.
El 8 de marzo de 2024, mujeres que salieron a las calles para exigir un alto a la violencia fueron golpeadas y detenidas arbitrariamente durante una manifestación. La Comisión Nacional de los Derechos Humanos documentó violaciones a sus derechos y emitió la Recomendación 272/2024.
El 8 de septiembre de 2025, madres buscadoras que se manifestaban durante el informe de David Monreal denunciaron agresiones policiales y el retiro de sus tejidos rojos, símbolos de su dolor y de la lucha por encontrar a sus seres queridos.
Y el 9 de mayo de 2026, durante las protestas de productores de frijol en las inmediaciones de la Fenaza, se desplegó un operativo policial que terminó con la detención de campesinos y estudiantes que los apoyaban.
¡Esa es la experiencia de gobierno que ahora pretende convertirse en votos en las colonias y comunidades de nuestra capital!
Ni siquiera al interior de Morena existe consenso. El registro del diputado José Narro Céspedes evidencia las diferencias en torno a esta aspiración. A ello se suma la salida de Mariano Casas, quien después de más de una década de militancia denunció contradicciones entre los principios del partido y la manera en que se toman las decisiones.
Pero el caso de Fresnillo tampoco tiene desperdicio.
El senador Saúl Monreal, ante las restricciones internas relacionadas con el nepotismo electoral, pretende buscar por tercera ocasión la Presidencia Municipal.
¿Con qué resultados se presenta nuevamente ante los fresnillenses?
Durante sus administraciones, entre 2018 y 2023, Fresnillo encabezó reiteradamente las mediciones nacionales de percepción de inseguridad del INEGI, alcanzando niveles de hasta el 96% de habitantes que se sentían inseguros. Además, en 2021 figuró entre los municipios más violentos del país.
¡Qué cinismo pretender regresar a gobernar un municipio que padeció semejantes niveles de inseguridad durante su gestión!
Y surge una pregunta inevitable: ¿por qué abandonar el Senado a mitad del periodo para buscar nuevamente el Ayuntamiento? ¿Qué puede ofrecer ahora que no haya podido realizar cuando tuvo la oportunidad de gobernar?
Que la ciudadanía juzgue. Pero los vínculos entre el poder político, las aspiraciones personales y los intereses familiares no deben pasar inadvertidos.
Y aquí está el verdadero problema: Zacatecas no necesita más políticos en campaña permanente; necesita servidores públicos que trabajen, resuelvan y rindan cuentas.
Mientras las familias se preocupan por su seguridad, los productores por sus cosechas, los jóvenes por encontrar empleo y las madres buscadoras por localizar a sus hijos, hay quienes parecen tener una sola prioridad: conservar el poder.
Morena presume su lema de «no mentir, no robar y no traicionar», pero sus prácticas políticas exhiben contradicciones profundas. Cuando las decisiones se toman desde las cúpulas, los principios se convierten en propaganda y la democracia interna queda reducida a un discurso.
El poder público no es una herencia familiar, ni un premio de consolación, ni un refugio para quienes no dieron resultados.
Zacatecas merece gobiernos que trabajen por su gente, no políticos que utilicen a su gente para seguir gobernando.
Porque antes de pedir nuevamente el voto, deberían tener la decencia de explicar qué hicieron con la confianza que ya recibieron.
Y frente a tanto cinismo, la memoria ciudadana será nuestra mejor defensa.
Sobre la Firma
Legisladora combativa y constitucionalista firme con liderazgo panista con filo crítico.
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