SILVIA MONTES MONTAÑEZ
AQUÍ en el estado es imposible no sentir miedo de que otro carro bomba explote en el lugar menos esperado. A nivel nacional e internacional el tema se asume como terrorismo impactando a nuestra querida tierra de por si hundida en el rezago y el atraso general.
RODRIGO Reyes Mugüerza, como es habitual salió a dar la cara confirmando el suceso de Ojocaliente y presentando el recuento de los daños; el suyo sigue siendo el papel más complicado mientras la población regularmente se conforma sin expectativas.
EN MÉXICO y sus distintos espacios noticiosos no vimos el rostro de un gobernador, sino el de un diputado federal justificando a su hermano señalando que recibió un estado sumido en la violencia, que se ha abocado a enfrentarla y que continuará haciéndolo.
RICARDO Monreal sostuvo que lo ocurrido “es normal” ante la ofensiva del gobierno contra el narco. Es decir que a la gran disminución de homicidios dolosos corresponde ahora una respuesta brutal como esta ¿Estamos en guerra? El suceso fue sorprendente.
Y DAVID llega a cinco años de gobierno. Estamos a escasos días de su informe y tendría que referir el acontecimiento con rigor, sin embargo no es asunto fácil de abordar desde el poder menos aun cuando se supone que fue reacción a sus propias estrategias.
SIN APARECER como ha sido su costumbre hasta ahora habrá de hacerlo el 8 de septiembre para celebrar “el día del gobernador” con invitados a modo y a puerta cerrada. Así ha sido año con año y ahora con mayor razón dadas las circunstancias.
ZACATECAS está en un punto alarmante donde no se advierte una salida viable. De seguir el combate que se presume con los resultados que nos presentan en cifras entonces es previsible que continuarán las reacciones ¿De verdad debemos normalizarlas?
HUNDIDO en un tiempo aciago el pueblo zacatecano toca un fondo imprevisto. No es solamente Ojoocaliente, existen otros casos recientes y ocurre que esta clase de eventos constituyen notas imposibles de ocultar con el consecuente daño para la entidad.
EN LA noche del domingo se escribió una página negra que por suerte no cobró vidas. Buscar culpables como una cierta catarsis social no tiene sentido. El problema es fuerte y rebasa a las autoridades ¿Tiene caso hacerlas pedazos? Tal vez como desahogo colectivo.
INCERTIDUMBRE significa inseguridad, inquietud, vacilación, duda…Pues eso vivimos ahora exactamente. Se han incrementado las fuerzas del orden pero no encontramos en ello tranquilidad cuando un carro bomba explota inesperadamente en un pequeño municipio.
Y EL MIEDO nos agobia por el factor sorpresa, por lo temerario del hecho. Si esto fue reacción ante las muy difundidas cifras para adjudicarse méritos tendríamos que concluir que ha sido contraproducente publicitarlo tanto si nos están llevando a peligros mayores.
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Periodista de oficio y carácter crítico que conoce el poder por dentro
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