CLAUDIA G. VALDÉS DÍAZ
Hay dos puertas que importan cuando una economía quiere crecer. Una conduce hacia afuera y obliga a competir con el mundo. La otra está en la esquina de cualquier ciudad y se abre cuando alguien decide arriesgar sus ahorros para poner una cafetería, una farmacia, un restaurante. Zacatecas necesita las dos.
Y esta semana hubo señales de que, al menos en algunos escritorios públicos, alguien entendió que el desarrollo económico no se decreta: se facilita.
Jorge Miranda Castro, desde la Secretaría de Economía, ha puesto sobre la mesa una ruta que merece ser observada más allá del boletín: promoción comercial, vinculación empresarial y acceso al financiamiento.
No suena espectacular. Precisamente por eso importa. La economía rara vez cambia con una frase brillante; cambia cuando una empresa encuentra mercado, cuando consigue crédito, cuando entiende las reglas y cuando deja de perder meses detrás de un trámite.
La misión comercial a Pharr, Texas, es quizá el ejemplo más concreto. Zacatecas consiguió la disposición de un espacio de oficina que podrá ser utilizado por empresarios zacatecanos interesados en exportar a Estados Unidos.
Una oficina no es una fábrica. Tampoco garantiza ventas. Pero puede convertirse en algo mucho más valioso: un punto de apoyo para que una empresa que hoy mira el mercado estadounidense desde Zacatecas pueda empezar a entenderlo desde allá.
La vinculación con la Universidad de Texas del Valle del Río Grande añade una pieza que suele olvidarse: capacitar antes de empujar. Exportar no consiste solamente en tener un producto y encontrar comprador. Hay requisitos, logística, certificaciones, costos, contratos, aduanas y una cultura comercial distinta. Que los empresarios conozcan ese terreno antes de pisarlo puede ahorrarles una derrota bastante cara.
Y hay otro escenario. Monterrey. Del 27 al 29 de octubre, Zacatecas participará en el XXXII Congreso del Comercio Exterior Mexicano, donde las empresas locales podrán sentarse frente a corporativos como Peñoles, Bosch, CEMEX, Siemens, Whirlpool, Sigma, HEB o Soriana. Las reuniones B2B pueden ser más importantes que cualquier discurso si consiguen convertir una empresa zacatecana en proveedora de una cadena mayor.
La presencia del estado en ese Congreso, con un espacio para mostrar sus capacidades productivas, infraestructura, talento y posibilidades de inversión, tiene sentido si sirve para algo más que poner el nombre de Zacatecas en una pared. El verdadero escaparate será la conversación que ocurra después del stand.
Ahí está el reto para Jorge Miranda. Que la promoción no termine en fotografía. Que cada encuentro deje una llamada, cada llamada una reunión y cada reunión, cuando sea posible, un contrato.
Pero ninguna economía puede vivir solamente de buscar inversionistas grandes mientras los pequeños esperan en la fila.
Por eso también resulta relevante lo que ocurre en el Ayuntamiento de Zacatecas bajo la conducción de Miguel Varela. Durante julio y agosto, el Sistema de Apertura Rápida de Empresas registró 30 nuevas aperturas de negocios de bajo riesgo. Treinta negocios pueden parecer una cifra modesta en el lenguaje de las grandes inversiones. Pero detrás de ellos hay 139 empleos.
Ciento treinta y nueve personas con un salario donde antes no lo había. Detrás de esa cifra hay algo que rara vez se cuenta bien: una ventanilla que funciona también puede ser política económica, aunque no salga en ningún discurso.
El SARE permite que determinados negocios puedan formalizarse en un plazo máximo de 48 horas. La administración municipal, además, modificó reglamentos y procesos internos para hacer funcionar mejor el mecanismo y mantener actualizadas las verificaciones de Protección Civil.
No hay épica en eso. Hay algo más útil: eficiencia.
El estado necesita atraer capital, pero también necesita dejar de espantar al pequeño empresario con trámites interminables. Necesita hablar con las grandes compañías, pero también escuchar a quien abre una cafetería con sus propios ahorros.
Por eso las acciones de Miranda y Varela, desde responsabilidades distintas, terminan tocando una misma fibra: que el dinero circule, que los negocios aguanten el primer año y que el empleo, con todo eso, deje de ser una cifra en un boletín.
El siguiente paso será el financiamiento. El Foro de Gestión Integral para el Financiamiento PyME, organizado con FIRA, buscará justamente eso: que las empresas agroindustriales y alimentarias no solamente conozcan créditos, sino que aprendan a construir proyectos capaces de sostenerlos.
Prestar dinero sin que el empresario sepa construir un proyecto termina en deuda. Capacitar sin abrir la llave del crédito se queda en promesa. Y abrir un negocio sin acompañamiento, tarde o temprano, se paga con el cierre.
Zacatecas necesita juntar las piezas. Miranda tiene delante la puerta del mercado estadounidense. Varela, la de la calle zacatecana. Uno mira hacia Texas; el otro, hacia el mostrador de la esquina. Y entre las dos, si algo sale bien, empieza a construirse una economía que dependa menos del discurso y más de quien decide, un día cualquiera, arriesgar sus ahorros.
Sobre la Firma
Periodista especializada en política y seguridad ciudadana.
claudia.valdesdiaz@gmail.com
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