jueves, agosto 20, 2026
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La Casa de los Perros | El Verde rompió el guion

CLAUDIA G. VALDÉS DÍAZ

La política zacatecana tiene ahora una sala de juntas convertida en escenario. Hay oficios, sellos, expulsiones, advertencias y una frase que pesa más que muchas votaciones: el Verde dice que sus tres diputados ya no son del Verde. Y el Congreso, en voz del morenista Jesús Padilla Estrada, responde que no basta con decirlo.

La reforma electoral del domingo 16 de agosto abrió la puerta. Desde entonces, cada uno ha entrado con un documento distinto y todos parecen buscar la misma salida: conservar el poder sin admitir el costo.

El último capítulo llegó ayer 19 de agosto. Miriam Vázquez Cruz, secretaria general del PVEM en Zacatecas, volvió a dirigirse a Jesús Padilla, presidente de la Junta de Coordinación Política (Jucopo), para dejar algo por escrito: la decisión de las dirigencias estatal y nacional de desconocer la pertenencia partidaria de Lyndiana Bugarín Cortés, Fernanda Miranda Herrera y José Luis González Orozco no está sujeta a la interpretación de la Junta. Es una determinación interna, estatutaria, partidaria.

Pero el documento tiene algo más interesante que una notificación administrativa. Tiene filo.

Vázquez Cruz le recuerda a Padilla Estrada que un diputado que ocupa transitoriamente la presidencia de la Jucopo no representa por sí solo a la Junta, mucho menos a toda la Legislatura. Y le reclama haber emitido juicios de valor sobre una decisión partidista.

El mensaje es claro: el Congreso puede administrar sus órganos, pero no convertirse en tribunal de la vida interna del Verde.

Además, el PVEM sostiene que los espacios que los diputados expulsados ocupan en comisiones, órganos administrativos y de representación política corresponden al partido. Si los tres legisladores insisten en conservarlos, advierte, sus actuaciones podrían resultar “espurias, ilegítimas, irresponsables e ilegales”. Y si el Congreso no corrige, habrá tribunales.

La disputa dejó de ser solamente política. Ahora también es jurídica.

Y ahí aparece Lyndiana Bugarín, una de las tres diputadas expulsadas.

Bugarín no anunció batalla contra su expulsión. Dijo que la respeta y la acata. Explicó su voto a favor de la reforma desde una convicción política: su respaldo a la transformación de Zacatecas y a los principios de “no mentir, no robar y no traicionar” que hizo suyos el movimiento de Andrés Manuel López Obrador.

También tuvo palabras de reconocimiento para Carlos Puente Salas. Lo llamó talentoso y visionario, un político que sabe leer el momento. Hasta ahí.

Porque la historia realmente interesante ocurre en otro lugar.

Puente Salas ya había advertido, antes de la votación, que modificar las reglas electorales de esa manera podía afectar la competitividad y la pluralidad. También había pedido preservar la unidad de la coalición entre Morena, PVEM y PT. Después vino el domingo.

La reforma fue aprobada con 16 votos a favor y 11 en contra. Modificó el procedimiento para repartir las 12 diputaciones de representación proporcional.

Y entonces Puente hizo algo más importante que protestar. Cambió la dimensión del conflicto.

En un nuevo posicionamiento ya no habló solamente de una reforma que el Verde considera equivocada. Habló de pluralismo, de democracia, de acuerdos rotos entre los partidos de la coalición.

Acusó a Morena de traicionar a sus aliados y al pueblo zacatecano. Cuestionó a Santos González y a Óscar Novella. Y anunció que la reforma será llevada a la vía constitucional. El movimiento fue preciso.

Un asunto que Morena podía presentar como una decisión soberana del Congreso local quedó convertido, en cuestión de horas, en un problema para la relación entre las dirigencias nacionales de los partidos aliados. Ahí está el peso de Carlos Puente.

No necesita levantar la voz ni ocupar una curul en Zacatecas. Ni siquiera necesita venir a disputar la tribuna.

Le bastó con fijar una posición antes de la votación y endurecerla después.

El Verde pasó de tener tres diputados en el Congreso local a desconocerlos. La bancada quedó desarticulada. La Jucopo enfrenta ahora una disputa sobre los espacios que ocupaban esos legisladores.

Y Miriam Vázquez Cruz ya dejó escrita la advertencia de acudir a los tribunales si la Legislatura mantiene una representación que el partido considera extinguida.

Mientras tanto, Bugarín, Miranda y González tendrán que esperar al inicio del periodo ordinario, el 7 de septiembre, para conocer qué ocurre con sus espacios legislativos. Ellos aseguran que continuarán respaldando la transformación desde una posición independiente.

Hoy, la alianza electoral entre Morena, Verde y PT todavía no está rota. Pero ya no está intacta. Nadie ha firmado aún el acta de divorcio. Pero Carlos Puente ya consiguió algo más incómodo: que todos miren hacia la misma grieta. Y cuando una alianza empieza a discutir sus reglas en público, la unidad deja de ser una certeza y se convierte en negociación.

Sobre la Firma

Periodista especializada en política y seguridad ciudadana.
claudia.valdesdiaz@gmail.com
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