NOEMÍ LUNA AYALA
Ya es costumbre de Morena dar albazos legislativos para acomodar la ley a su conveniencia. En las Cámaras de Diputados y Senadores lo hemos vivido muchas veces y, el domingo, ese “madruguete” se repitió en mi estado, Zacatecas.
La mayoría oficialista convocó a un sorpresivo periodo extraordinario en el Congreso local para aprobar una reforma electoral, a menos de un mes de que inicie el proceso 2027.
¡Y vaya reforma la que se sacaron de la manga!
Con 16 votos a favor y 11 en contra, Morena y sus aliados avalaron modificar el mecanismo para asignar las 12 diputaciones de representación proporcional.
Para mí, esto no es una reforma democrática: es una chicanada política que evidencia el temor del oficialismo ante lo que puede ocurrir en las urnas.
Morena sabe que el desgaste de David Monreal es cada vez mayor. La inconformidad ciudadana puede traducirse en votos y, con ello, en la pérdida de distritos de mayoría relativa.
Frente a ese escenario, en lugar de corregir el rumbo, el oficialismo decidió cambiar las reglas para conservar espacios en el Congreso zacatecano y reducir la representación de la oposición.
Lo más grave es la forma. Primero presentó una propuesta y después, de manera sorpresiva, y con una reserva fue como modificaron la ley, con el rechazo de la oposición.
El nuevo esquema contempla listas A y B para distribuir las diputaciones plurinominales. Esta fórmula, lejos de fortalecer la representación puede favorecer artificialmente a las fuerzas políticas mayoritarias.
Las diputaciones de representación proporcional existen para garantizar que las minorías tengan voz y peso en los congresos. Manipular sus reglas significa golpear directamente la pluralidad y el equilibrio democrático.
Hoy, Morena utiliza su mayoría para diseñar una legislación a modo. Es una estrategia de supervivencia política ante la posibilidad de perder espacios por decisión ciudadana.
En Acción Nacional no vamos a quedarnos de brazos cruzados. Ya presenté un punto de acuerdo, con carácter de exhorto, para que el gobernador vete esta reforma y para que los partidos políticos presenten acciones legales para impugnarla, pues consideramos que vulnera los principios de representación y equilibrio establecidos en el artículo 116 constitucional.
La democracia se gana con votos, no con chicanadas. Si Morena confía realmente en el respaldo de los zacatecanos, que sean las urnas, y no los albazos legislativos, las que decidan quiénes integrarán el próximo Congreso.
Sobre la Firma
Legisladora combativa y constitucionalista firme con liderazgo panista con filo crítico.
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