lunes, agosto 17, 2026
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Crisis universitaria: el inventario urgente

ANGÉLICA COLIN MERCADO

Hacer listas puede parecer un ejercicio sencillo, pero cuando se trata de problemas estructurales puede convertirse en una herramienta fundamental para comprender una realidad y actuar sobre ella. Por eso resulta pertinente elaborar una lista de las universidades autónomas públicas que actualmente enfrentan dificultades financieras, administrativas o institucionales y que requieren apoyo para superar sus crisis.

Una lista no debe entenderse como un simple inventario de instituciones en problemas. Debe ser el punto de partida para un diagnóstico serio: identificar qué universidades enfrentan déficit presupuestario, cuáles tienen compromisos financieros que ponen en riesgo su operación, cuáles presentan problemas con el pago de salarios y prestaciones, y cuáles requieren acompañamiento para garantizar su viabilidad académica y administrativa.

Las universidades autónomas públicas cumplen una función social que trasciende sus propias comunidades. Son espacios de formación profesional, investigación, generación de conocimiento, cultura, pensamiento crítico y movilidad social. Cuando una universidad entra en crisis, no solamente se afecta su administración: también se ponen en riesgo los proyectos de vida de miles de estudiantes, el trabajo de sus docentes y trabajadores, así como importantes contribuciones al desarrollo de sus estados y del país.

Por ello, contar con una lista actualizada permitiría pasar de la reacción a una política de atención diferenciada. No todas las instituciones enfrentan los mismos problemas ni requieren las mismas soluciones. Algunas necesitan saneamiento financiero; otras, fortalecimiento presupuestal, reestructuración administrativa, acompañamiento institucional o mecanismos extraordinarios de financiamiento.

También es importante que estas listas sean transparentes y construidas con criterios objetivos, evitando convertirlas en instrumentos de señalamiento político. El propósito debe ser identificar necesidades, establecer prioridades y generar soluciones.

En tiempos de restricciones presupuestales, hacer visibles las universidades que requieren apoyo es también una forma de defender la educación pública. Lo que no se identifica difícilmente puede atenderse; lo que no se mide difícilmente puede transformarse. Una lista bien construida puede ser el primer paso para que ninguna universidad autónoma pública tenga que enfrentar sola una crisis que compromete un derecho y un patrimonio colectivo.

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Educadora crítica, madre, directiva universitaria comprometida.
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