CLAUDIA G. VALDÉS DÍAZ
Una encuesta ya cerró y ahora empieza la parte política.
Morena ya tiene coordinadora estatal para Zacatecas y el resultado dejó una fotografía clara: Verónica Díaz Robles ocupará el espacio que todos disputaban. Falta ver si quienes perdieron la contienda encuentran un lugar dentro del nuevo acomodo, que es lo más difícil.
Mientras algunos siguen discutiendo si la encuesta fue justa, si los números alcanzaban o si alguien debió quedar arriba, otros ya empezaron a hablar de la negociación.
Geovanna Bañuelos ya dio una primera señal. La senadora del PT se reunió con Citlalli Hernández y después publicó en sus redes: “Que el diálogo siempre sea fraterno, respetuoso y constructivo”. Y añadió: “Como lo ejerce y lo promueve Citlalli Hernández Mora”.
Fue un mensaje corto, pero en política los mensajes breves a veces dicen más que un comunicado completo. Geovanna no anunció ruptura, no retiró su aspiración ni cerró la puerta a Morena. Su mensaje giró alrededor de una palabra: diálogo.
La referencia a Citlalli Hernández tampoco parece casual. Ella conduce la Comisión Nacional de Elecciones y fue una de las interlocutoras centrales del proceso que definió las 17 coordinaciones estatales rumbo a 2027. Ahora sigue la etapa de las coordinaciones distritales y, después, las candidaturas al Congreso de la Unión.
Morena abrió este 1 de octubre el registro para las Coordinaciones Distritales Federales en los 300 distritos del país. En Zacatecas son cuatro.
Los cuatro distritos zacatecanos tienen hoy representación en San Lázaro y ese mapa también cuenta a la hora de negociar. Morena tiene tres espacios: María Soledad Luévano Cantú, por Fresnillo; Julia Arcelia Olguín Serna, por Jerez, electa por el PVEM, y Ulises Mejía Haro, por Zacatecas. El cuarto distrito, Guadalupe, está en manos de Ana Luisa del Muro García, del PT. No es un dato menor: el partido que hoy cuestiona el proceso de Morena tiene una diputación federal de mayoría en Zacatecas.
A esa representación se suman Ricardo Monreal Ávila, Carlos Puente Salas, Alfonso Ramírez Cuéllar y José Narro Céspedes, diputados por la vía plurinominal, en un tablero donde las posiciones legislativas también forman parte de la conversación.
El registro estará abierto hasta el 4 de octubre y el partido ya estableció que los diputados federales en funciones que busquen reelegirse no tendrán que solicitar licencia para participar.
Ulises Mejía Haro entra en esta conversación. Es diputado federal con licencia por el Distrito 3 y las reglas del proceso le permiten buscar la reelección.
La gubernatura ya tiene ruta definida, pero las diputaciones federales y locales y las presidencias municipales todavía dejan margen para construir acuerdos. Ahí podría estar la fórmula para que el desencuentro entre Morena y el PT no termine en rompimiento.
El PT ha dejado claro que no está satisfecho con el proceso. Geovanna conserva capital político, Ulises tiene estructura y un espacio legislativo, y Morena tiene la coordinación estatal y la responsabilidad de conducir el proceso. Todos llegan a la mesa con algo que ofrecer.
Eso no significa que exista un acuerdo. Significa que existen razones para buscarlo.
Una ruptura también puede anunciarse desde una posición de fuerza; una alianza, en cambio, se sostiene cuando cada parte encuentra una razón para quedarse.
Por eso habrá que seguir los registros más que los discursos: quién se inscribe, quién busca reelegirse, quién cambia de distrito, quién aparece en una fotografía y quién deja de aparecer.
Las alianzas se concretan en las candidaturas, y en Zacatecas hay suficientes posiciones para que la negociación vaya más allá de una palabra amable.
Morena necesita ordenar a sus grupos. El PT enfrenta costos tanto si se separa como si se queda, porque permanecer también exige condiciones. Para Geovanna, mantener la puerta abierta rinde más que un portazo cuando aún faltan muchas decisiones. Ulises, por su parte, tiene una ruta concreta: la reelección.
La discusión sobre quién ganó la encuesta estatal quedó atrás. Ahora la pregunta es qué hará Morena con quienes compitieron, qué ofrecerá a sus aliados y qué pedirá a cambio de la unidad.
En la política mexicana es habitual que después de una derrota lleguen las llamadas, luego las reuniones y, al final, las fotografías donde todos parecen haber olvidado lo que se dijeron a puerta cerrada. Quizá esta vez ocurra lo mismo. Lo que variará será cómo se reparten las posiciones.
Verónica tiene la coordinación, Geovanna conserva la interlocución y Ulises tiene una diputación federal con la reelección como posibilidad. El PT tiene una decisión pendiente, y Morena debe demostrar que su método sirve no sólo para elegir ganadores, sino también para conservar aliados.
La frase de Geovanna —“Que el diálogo siempre sea fraterno, respetuoso y constructivo”— no es un acuerdo, pero tampoco suena a despedida.
La encuesta terminó. La negociación apenas comienza.
Sobre la Firma
Periodista especializada en política y seguridad ciudadana.
claudia.valdesdiaz@gmail.com
BIO completa


