Zacatecas, Zac.- Restos óseos localizados el 21 de julio en un predio de Villanueva fueron identificados como los de José Alejandro Romero Carrillo, adolescente de 17 años reportado como desaparecido desde el 21 de febrero pasado, confirmó el colectivo Buscadoras Zacatecas tras cinco meses de búsqueda.
El hallazgo se produjo luego de que el colectivo recibiera una alerta anónima que los condujo hasta un predio ubicado a unos 60 kilómetros de la capital del estado. En el sitio, las integrantes del grupo localizaron una maleta pequeña de color verde, visiblemente desgastada, colocada bajo un árbol.
Al abrirla, ante la visibilidad de fragmentos óseos, encontraron un cráneo en estado de esqueletización y otros restos en avanzado estado de descomposición. El procedimiento fue transmitido en vivo a través de redes sociales, una práctica habitual entre los colectivos de búsqueda para documentar sus hallazgos y dar certeza a las familias sobre el manejo de la evidencia.
La identidad del menor fue confirmada mediante análisis forenses y genéticos realizados por la Fiscalía General de Justicia del Estado de Zacatecas, cuyos resultados fueron notificados primero a la familia y después difundidos públicamente por el colectivo. Wendy Carrillo, madre de la víctima, confirmó la identificación de su hijo y agradeció públicamente el trabajo de Buscadoras Zacatecas, con lo que se cierra la fase de búsqueda activa iniciada hace cinco meses.
La investigación ministerial, sin embargo, permanece abierta: la Fiscalía deberá esclarecer las circunstancias en que el adolescente fue privado de la vida y determinar a los responsables, un proceso que en Zacatecas enfrenta históricamente altos niveles de impunidad en casos similares.
El caso se conoció en un contexto de violencia extrema en la región. Ante esa crisis, el papel de los colectivos de familiares se ha vuelto central. La insuficiencia de las respuestas institucionales para localizar a personas desaparecidas, grupos como Buscadoras Zacatecas han asumido tareas de prospección y localización de restos directamente en el territorio, apoyándose en denuncias anónimas y en la transmisión en tiempo real de sus jornadas de búsqueda.
Esta dinámica refleja una participación cada vez más directa de la sociedad civil en la crisis de desaparecidos que enfrenta el estado, en ausencia de mecanismos institucionales suficientes para atenderla.
LNY | Redacción

