SAÚL MONREAL ÁVILA
Las obras de infraestructura suelen evaluarse por el monto de su inversión, la generación de empleos o su impacto en la economía; sin embargo, existen proyectos cuyo verdadero valor trasciende cualquier indicador financiero, porque están directamente relacionados con la protección de la vida, la ampliación de la autopista Zacatecas–Aguascalientes pertenece a esa categoría de obras que el estado ha esperado durante años y cuya ejecución ya no admite más demora.
El tramo Cuauhtémoc–Osiris constituye uno de los corredores carreteros más importantes del centro-norte del país. Por él circulan diariamente miles de vehículos particulares, transporte de pasajeros y unidades de carga que conectan a Zacatecas con Aguascalientes y, a través de ese corredor federal, con la región del Bajío, considerada uno de los principales motores industriales y logísticos de México. No obstante, el crecimiento del tránsito ha superado desde hace tiempo la capacidad de una autopista diseñada para una realidad muy distinta a la actual.
Las consecuencias han sido evidentes, año tras año, esta vía ha sido escenario de accidentes de gran magnitud, algunos con múltiples víctimas mortales y decenas de personas lesionadas. Las noticias sobre cierres de circulación, colisiones entre vehículos pesados, volcaduras y tragedias humanas se han vuelto frecuentes. Detrás de cada accidente existen familias que enfrentan pérdidas irreparables, proyectos de vida interrumpidos y comunidades enteras que resienten el impacto de una infraestructura que desde hace tiempo dejó de responder a las necesidades de movilidad y seguridad.
Por ello, desde que el Gobierno de México anunció la ampliación de dos a cuatro carriles este tramo de la autopista representa mucho más que una inversión en infraestructura, significa reconocer una demanda histórica de la sociedad zacatecana y atender una necesidad impostergable desde una visión de desarrollo regional, pero también de responsabilidad social y de seguridad pública.
La modernización de esta vialidad permitirá mejorar la capacidad operativa del corredor, facilitar maniobras de rebase, reducir puntos de conflicto entre vehículos ligeros y transporte pesado, disminuir tiempos de traslado y ofrecer condiciones mucho más seguras para quienes diariamente utilizan esta importante vía de comunicación. Cada accidente que pueda evitarse representará una victoria para las familias zacatecanas y para todos aquellos que transitan por este corredor estratégico.
Al mismo tiempo, esta obra fortalecerá la posición geográfica privilegiada de Zacatecas. Nuestra entidad se encuentra en el corazón del país y posee una ubicación logística excepcional que puede convertirse en un poderoso detonante para atraer inversiones, ampliar cadenas de suministro, fortalecer el comercio regional y consolidar nuevas oportunidades para la industria, el turismo y los servicios. Una infraestructura moderna incrementa la competitividad y abre la puerta a un crecimiento económico más equilibrado y sostenible.
Hoy existe una expectativa compartida entre empresarios, transportistas, trabajadores y ciudadanía. Después de muchos años en los que esta ampliación fue únicamente una aspiración, finalmente se cuenta con un proyecto definido y con recursos destinados para hacerlo realidad, esperamos que pronto los trabajos comiencen conforme a lo anunciado y que la obra avance con eficiencia, calidad y transparencia, seguiremos pugnando por ello.
Sobre la Firma
Senador, académico, fundador de Morena, fresnillense.
saul.monreal@senado.gob.mx
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