CLAUDIA G. VALDÉS DÍAZ
Hay semanas en que Zacatecas parece un mapa desplegado sobre una mesa. Los caminos se llenan de camionetas, las plazas recuperan el ruido de los discursos y los aspirantes vuelven a tocar puertas que llevaban años cerradas. No es todavía una campaña. Pero tampoco es otra cosa.
La carrera por la Coordinación Estatal de los Comités en Defensa de la Cuarta Transformación ya comenzó en los hechos. Las reglas llegarán después. Las encuestas también. Por ahora, lo que importa es la fotografía más antigua de la política mexicana: un hombre o una mujer frente a la gente, bajo el sol, tratando de convencer.
Morena abrió el periodo de registros, a Zacatecas le corresponde el 27 de junio. Habrá modalidad digital y presencial en el World Trade Center, en la Ciudad de México. Después vendrán la revisión de perfiles, la eventual encuesta y, si es necesario, los ajustes derivados de la paridad de género. El Partido del Trabajo y el Verde Ecologista llegarán a la mesa con sus propuestas. Una por cada partido. Geovanna Bañuelos por el partido de la estrella y Carlos Puentes por el del tucán. Morena decidirá cuatro espacios. El procedimiento está escrito. Lo verdaderamente interesante ocurre fuera del papel.
Los aspirantes han entendido que la batalla se libra en el territorio.
La senadora Geovanna Bañuelos recorre municipios bajo la bandera de las Asambleas Informativas en Defensa de la Transformación y la Soberanía Nacional. Fresnillo, Juan Aldama, Río Grande, Valparaíso, Villanueva, Pánuco, Guadalupe, Zacatecas. Su narrativa gira alrededor de un concepto que atraviesa la historia política mexicana: la soberanía.
Habla de independencia, de participación popular y de la necesidad de mantener vivo el vínculo entre gobierno y ciudadanía. Su ventaja es evidente: no necesita solicitar licencia porque su ruta política pasa por el Partido del Trabajo, aliado estratégico de Morena, pero con reglas propias.
La senadora Verónica Díaz se mueve en una geografía similar. En Sombrerete encabezó otra asamblea de defensa de la transformación. Su discurso insiste en la organización territorial y en la continuidad del proyecto encabezado por la presidenta Claudia Sheinbaum. La legisladora ha convertido las reuniones comunitarias en una herramienta de posicionamiento político. Esta misma semana solicitará licencia al Senado para competir en igualdad de condiciones dentro del proceso interno.
El diputado federal Ulises Mejía Haro eligió otro escenario. Su Segundo Informe Legislativo funcionó como balance y como punto de partida. Presentó cifras, enumeró iniciativas y recordó las más de 420 asambleas informativas realizadas durante su gestión. Pero el mensaje central llegó al final: ya solicitó licencia para participar en la contienda interna. La decisión no es menor. Renunciar temporalmente a una curul federal implica enviar una señal de compromiso total hacia una competencia que apenas comienza.
La diputada federal Julia Olguín también tomó ese camino. Solicitó licencia ante la Comisión Permanente y justificó su decisión con una frase que resume el espíritu de esta etapa: regresar al origen.
Es decir, abandonar temporalmente el escritorio para volver a las calles. Su apuesta consiste en construir presencia territorial mientras insiste en un mensaje de unidad interna para evitar que la disputa termine por desgastar al movimiento.
En otro frente aparece Carlos Puente Salas. Integrante de la cúpula del Partido Verde que no está obligado a pedir licencia. Tampoco depende de las reglas internas de Morena para mantenerse activo.
Y mientras otros hablan de organización política, él recorre municipios como Tepechitlán impulsando una agenda centrada en el agua, la infraestructura hidráulica y el desarrollo económico. Habla de presas, tratamiento de aguas residuales y productividad regional. Es un discurso distinto, pero dirigido al mismo objetivo: construir reconocimiento ciudadano antes de que lleguen las mediciones.
La escena revela algo interesante.
Durante años, los partidos intentaron convencer a los ciudadanos de que la política se decidía en las oficinas. Hoy los propios aspirantes parecen admitir lo contrario. Todos, sin excepción, están regresando al territorio. Unos mediante asambleas. Otros con informes. Algunos hablando de soberanía. Y uno de agua, desarrollo o bienestar.
Cada uno carga una bandera diferente. Pero todos recorren las mismas carreteras.
Las fechas de registro son importantes. Las reglas de la encuesta también. Incluso la paridad podría terminar modificando el resultado final. Sin embargo, ninguno de esos factores explica completamente lo que está ocurriendo.
La verdadera competencia se desarrolla en las plazas, en las comunidades y en los municipios donde la gente escucha, compara y recuerda.
Porque las encuestas miden preferencias. El territorio las construye.
Y en Zacatecas, antes de que hable la encuesta, ya está hablando el camino.
Sobre la Firma
Periodista especializada en política y seguridad ciudadana.
claudia.valdesdiaz@gmail.com
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