martes, mayo 5, 2026
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Con Singular Alegría | Innovar y triunfar

GILDA MONTAÑO HUMPHREY

Fui invitada a ver a diez extraordinarias arquitectas mexicanas, impulsoras del desarrollo de este país, a las que el Tecnológico de Monterrey, en la Ciudad de México y en un lugar emblemático: el Museo Nacional de Antropología e Historia, hecho por el espléndido Pedro Ramírez Vázquez, en 1964 en Chapultepec. Ese fue el sitio para aplaudir el logro de estas mujeres, que, a lo largo de tantos años, han hecho historia.

Nos recibió Tláloc, el espléndido monolito náhuatl, de 7 metros y 168 toneladas. No llovía. Hacía un calor como nunca. Llegaron y llegaron los jóvenes estudiantes de muchas carreras, pero por supuesto más, los de arquitectura, artes, historia y ciencias.

Este 2026, la carrera de Arquitectura en el Tecnológico de Monterrey cumple 80 años, periodo en el que ha formado a más de 14 mil egresados, con trayectorias destacadas a nivel internacional.

Este día, se dio un ejemplo, con diez extraordinarias mujeres que han hecho trabajos excepcionales, a lo largo de los últimos años. Y allí estaba Angélica Ortiz, mujer toluqueña, hija del gran Guillermo Ortiz, CEO de Iuyet, que orgullosa, platicaba esto:

Crecí entre proyectos, planos y visitas a casas. Me gustaba ver las emociones que un espacio causaba en las personas, cómo se imaginaban su vida ahí, llenando esa caja vacía de posibles sueños.

Cuando llegó el momento de elegir carrera, tenía más sentido empezar desde lo grande y luego especializarme. Así fue como decidí estudiar arquitectura en el Tec de Monterrey.

Del Tec agradezco la formación integral: comunicación, teatro, deporte y trabajo bajo presión. Aprendí la resiliencia y entendí que, en arquitectura, como en la vida, se disfruta más el proceso que el resultado.

Mi camino hacia la tecnología fue muy natural. En mi familia la innovación siempre fue un valor central: cómo hacerlo mejor, más rápido y sin que costara más.

Como estudiante, siempre buscaba ser eficiente. Veía proyectos espectaculares y pensaba: ¿cómo se construye?, ¿cuánto cuesta?, ¿es viable?

Primero conocí las ventajas de Revit y el modelado digital,
y luego, la lógica Colaborativa detrás del BIM: todos trabajando en una plataforma digital Antes de construir físicamente; me hizo todo el sentido.

Regresé a la empresa familiar y formé el equipo BIM. Traducía manuales, interpretaba requerimientos en inglés, explicaba a tomadores de decisiones qué era BIM y qué no era. Muchas veces me dijeron “no sabes”, y eso me impulsó a investigar más.

Llegué al Reino Unido para estudiar mi maestría, justo después del terremoto de 2017. Estudié Ciencias Geoespaciales donde nació el GIS,
y comprendí la importancia de analizar datos antes de diseñar: viento, agua, sol, terreno. El diseño no es inspiración, es ciencia. Si no analizas, el proyecto falla.

Mientras estudiaba, cofundé del BIM Task Group en México, para difundir la metodología, y participé en proyectos de infraestructura pública. He tenido la oportunidad de dar muchas conferencias al respecto.

Desde los 25 años he dado conferencias internacionales, rompiendo paradigmas como mujer latina hablando de tecnología. Me involucré en drones, manuales de aeronáutica y modelado avanzado. Aprendí desde ensamblar equipos hasta interpretar datos satelitales.

Pero con el tiempo entendí la necesidad del equilibrio. De vivir mis dualidades entre lo lógico y lo sensible. Así que me certifiqué como maestra de yoga y coach ayurvédica. Descubrí que BIM y el mindfulness se complementan: si no observas con conciencia, no puedes transformar.

La innovación no es sencilla. Duele porque implica perder el miedo, porque cuestiona formas de trabajo arraigadas por generaciones. Pero la vida, al final, se trata de adaptarte.También ha sido un reto ser mujer joven. Comentarios como “¿y cuándo llega el ingeniero?” son comunes. No me siento a discutir; lo demuestro trabajando. He aprendido que con miel se atrapan más abejas.

En entornos técnicos, la tecnología ha ayudado a reducir brechas. Cuando no compites desde la fuerza física, sino desde el conocimiento, hay mayor equidad.

BIM es más cerebro de obra y menos mano de obra. Eso abrió puertas para muchas mujeres. Creo en la equidad. Creo en abrazar la feminidad y usarla a favor de: cuidar, proteger y generar comunidad. Y liderar desde ahí, a partir de la conciencia de que somos creadoras innatas”.

Salimos después de una extraordinaria fiesta para diez mujeres, que, a lo largo de más de cincuenta años, hay exhibido su capacidad de ser extraordinarias arquitectas y creadoras de mil espacios para los mexicanos. Sobre todo, los que más necesitan apoyo y bienestar en este país.

Y Angélica Ortiz, agarrada de la mano de su marido y de sus padres, iba verdaderamente feliz. Orgullosa de seguir triunfando y traer para su país, y para su localidad: Toluca, proyectos nuevos que hará ahora con ese cerebro nuevo de obra, que se llama Bim.

Sobre la Firma

Comunicadora, editora y analista política
gildamh@hotmail.com
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