Zacatecas, Zac.- El gobernador David Monreal Ávila, en el estreno de “La Informativa”, atribuyó a tres diputados federales la autoría de las protestas de frijoleros durante la visita de la presidenta Claudia Sheinbaum a Zacatecas el pasado sábado. Se negó a dar nombres. Los legisladores federales Ulises Mejía Haro y Alonso Ramírez Cuéllar rechazaron el señalamiento de “coyotaje”, exigiendo una auditoría externa al acopio y una disculpa pública ante la falta de pruebas.
La fractura política en el oficialismo de Zacatecas ha pasado de la discrepancia administrativa al enfrentamiento directo tras la gira presidencial en Sombrerete. El gobernador David Monreal Ávila sostuvo que las movilizaciones de los productores de frijol no fueron una expresión genuina de descontento, sino una operación política orquestada por legisladores de su propio partido. Según la tesis del mandatario estatal, estos representantes estarían vinculados con el intermediarismo o “coyotaje” en la comercialización del grano, utilizando a los pequeños productores como escudo para proteger intereses particulares que se oponen a la nueva estrategia de acopio federal.
La respuesta de los legisladores federales ha sido de una firmeza institucional que compromete la cohesión de Morena en la entidad. Alfonso Ramírez Cuéllar, tras desvincularse de la organización de las protestas, calificó las declaraciones del gobernador como una agresión infundada que busca desviar la atención de los problemas estructurales del campo. El diputado fue enfático al exigir una disculpa pública por parte de Monreal Ávila, argumentando que señalar sin fundamentos a representantes populares no solo daña la integridad de las personas, sino que debilita la confianza ciudadana en las instituciones que ambos representan. Para Ramírez Cuéllar, el malestar de los agricultores es real y deriva de la caída de los precios y del asfixiante clima de inseguridad que impera en las zonas rurales del estado.
Por su parte, el diputado Ulises Mejía Haro adoptó una postura de confrontación técnica y política, instando al Ejecutivo estatal a elevar el nivel del debate y abandonar lo que denominó “sectarismos a la ligera”. Mejía Haro propuso formalmente la realización de una auditoría externa e integral al programa de acopio de frijol para que la transparencia determine quiénes están realmente afectando los esfuerzos de soberanía alimentaria. Esta iniciativa busca que un ente ajeno a las pugnas políticas locales certifique si el manejo de las 96.000 toneladas acopiadas este ciclo —cifra defendida por el gobernador como un éxito de gestión— se ha realizado con estricto apego a la ley y en beneficio directo de los productores.
El trasfondo técnico de la disputa revela una desconexión entre las cifras oficiales y la percepción social. Mientras el gobernador destaca una cosecha histórica de 481.000 toneladas y un incremento del 100% en el acopio estatal respecto al ciclo anterior, los legisladores señalan que la falta de vocación de servicio y la incapacidad para garantizar la seguridad pública han neutralizado cualquier avance administrativo. La narrativa oficial de eliminación del intermediarismo choca frontalmente con la realidad de un campo que, según la visión de los diputados federales, se siente desprotegido frente a la extorsión y la incertidumbre del mercado.
Esta crisis interna subraya una contradicción de fondo en la narrativa de unidad que intentó proyectar la visita de la presidenta Sheinbaum Pardo. La pugna por el control político y económico de la producción agrícola en Zacatecas ha dejado de ser un asunto interno de partido para convertirse en una controversia pública de alcance nacional. La resolución de este conflicto dependerá de la capacidad del gobierno estatal para sustentar sus acusaciones de corrupción o, en su defecto, de la voluntad de reconocer un error de juicio que ha fracturado la relación con el Poder Legislativo federal. Mientras tanto, la exigencia de una auditoría externa permanece como la única vía institucional propuesta para dirimir la veracidad de los hechos y la responsabilidad de los actores involucrados.
LNY | Redacción

