jueves, marzo 19, 2026
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La Casa de los Perros | El nombre que falta

CLAUDIA G. VALDÉS DÍAZ

En política, a veces el silencio pesa más que los discursos. Una lista se presenta, se despliega con nombres, cifras, banderas… y, sin embargo, lo que define su sentido es el hueco que deja. En Zacatecas, ese hueco tiene nombre propio.

Este 18 de marzo, la dirigencia nacional del PRI anunció su nueva maquinaria: “Defensores de México”. Un entramado de 50 perfiles, miles de representantes territoriales, una red diseñada para caminar casa por casa y reconstruir lo que el partido considera perdido. Alejandro Moreno habló de técnica, experiencia, eficacia. Habló de abrir las puertas a la ciudadanía. Habló, sobre todo, de competir.

Pero en Zacatecas, la competencia tiene memoria.

La terna presentada —Arturo Nahle García, Carlos Peña Badillo y Fuensanta Guerrero— cumple con el guion: perfiles institucionales, disciplinados, cercanos a la estructura. Nombres que no incomodan. Nombres que caben en la lógica de un partido que intenta reorganizarse sin romperse.

Y, sin embargo, falta el que no cabe.

Adolfo Fito Bonilla no está. No aparece en la lista. No se le menciona. No se le insinúa. Pero, es él quien encabeza las encuestas. No por poco: en algunas mediciones supera por más de 30 puntos a cualquiera de los perfiles priistas visibles. Es, en términos fríos, el activo más competitivo que el PRI podría tener en Zacatecas.

Pero la política rara vez es fría.

Hay deudas que no se saldan con votos. Hay agravios que no prescriben en las urnas. El PRI lo sabe. Fito también.

En 2021, cuando el tablero se reconfiguró por razones de género, Bonilla fue bajado de la candidatura. En su lugar, el partido impulsó a Claudia Anaya Mota. La decisión fue legal. Fue estratégica. Fue, también, una ruptura.

Fito se fue.

Se apartó del partido, se refugió en sus negocios de telecomunicaciones y, en un gesto que en política se considera imperdonable, negó su apoyo a la candidata. No hubo reconciliación. No hubo operación cicatriz. Hubo distancia.

Y en el PRI, la memoria no es archivo: es herramienta.

Se dijo entonces —y se sigue diciendo en voz baja— que Alejandro Moreno y la cúpula no olvidaron. Que aquel gesto selló una relación. Que, si algún día Fito volvía a tocar la puerta, no sería fácil abrirle. Ni siquiera cuando se le ofreció, en su momento, una candidatura al Senado como compensación. La rechazó. Otro gesto. Otra marca.

Hoy, cinco años después, el partido habla de abrirse a la ciudadanía, de incorporar perfiles competitivos, de buscar a quienes puedan ganar. La narrativa es clara: menos militancia cerrada, más eficacia electoral.

Pero la lista en Zacatecas contradice el discurso.

Porque si el criterio fuera estrictamente ganar, el nombre de Fito estaría ahí. Si la prioridad fuera competir, su ausencia sería inexplicable. Si la apertura fuera real, el pasado pesaría menos que los números.

No es el caso.

El PRI, como muchas estructuras políticas en México, no sólo elige candidatos: administra lealtades. Y en esa administración, la disciplina vale tanto como la popularidad. A veces más.

Por eso la estrategia “Defensores de México” revela algo más profundo que una simple reorganización territorial. Muestra un partido que intenta modernizar su lenguaje sin modificar del todo su lógica interna. Que habla de ciudadanía, pero decide desde la cúpula. Que invoca la competitividad, pero filtra por memoria.

En Zacatecas, esa contradicción es más visible. Porque aquí, el margen no es amplio. Morena gobierna. La oposición resiste fragmentada. Y cada decisión pesa el doble.

Dejar fuera a Fito Bonilla no es sólo un ajuste interno. Es una apuesta. Una apuesta por la disciplina sobre la rentabilidad electoral. Por el control sobre la incertidumbre. Por un pasado que aún dicta condiciones.

Quizá el PRI confía en que su nueva estructura territorial compense lo que pierde en nombre. Quizá apuesta a que la narrativa de unidad opositora diluya las ausencias. Quizá cree que el votante olvida más rápido que el partido.

Pero Zacatecas no es un laboratorio. Es un terreno con memoria. Y en política, como en la vida, hay decisiones que no se explican: se pagan. El PRI presentó su lista. Ordenada. Calculada. Sin sobresaltos. Pero a veces, lo que falta es lo único que importa. Porque hay ausencias que no se llenan: se notan.

Sobre la Firma

Periodista especializada en política y seguridad ciudadana.
claudia.valdesdiaz@gmail.com
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