Entrega y dedicación hacen realidad los sueños: Shari Mason

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México, DF.- Pasión, compromiso y dedicación son algunas de las cualidades que caracterizan a la concertino de la Orquesta Sinfónica Nacional (OSN), Shari Mason, para quien la cuestión de género no representa ningún obstáculo en el medio que se desenvuelve, pues a sus 29 años ha sido testigo de la incursión cada vez más de las mujeres en la música.

Incluso, asegura que en este ámbito ya hay más mujeres que hombres, «en los conservatorios y en los escenarios es evidente. Las cosas van cambiando, la gran mayoría de las orquestas y de los estudiantes son mujeres y se debe a que todo va evolucionando y el arte no es la excepción».

«En la Orquesta de Viena, donde no aceptaban a mujeres, desde hace algunos años ya lo hacen, debemos abrirnos camino, ganarnos el respeto no sólo como mujeres, sino como profesionistas», aseguró Mason, egresada de la Escuela Nacional de Música de la UNAM, de la Escuela Vida y Movimiento, y recientemente de la maestría en violín de la Escuela de Música Jacobs de la Universidad de Indiana.

Con una fructífera carrera por delante, la joven violinista asegura que en la actualidad las mujeres profesionistas se adaptan a los cánones que exige su oficio, «cuando te dedicas a tu carrera y a tu trabajo nunca vas a evitar los comentarios sobre: bueno pero tienes que tener una familia, que vivir (…), las cosas están cambiando, ahora las mujeres tiene hijos más tarde y su vida personal empieza a desarrollarse más tarde».

En este sentido, sostiene que para ella lo más importante es su familia, «pero es difícil lograr el balance entre mi vida personal y la profesional, es un reto porque uno pone toda su energía y concentración en que su carrera vaya hacia arriba y ser mejor cada día, pero por otro lado descuidas amigos, familia, pareja. Por eso cada día busco el balance, ni tanto aquí ni tanto allá».

Segura de que el papel de la mujer en la música ha tomado fuerza, la violinista mexicana afirma que estudiar ha sido la clave que la ha colocado en el lugar que ahora está; «muchísima gente ha dudado de mi capacidad, es una carrera muy ingrata, pues juega con los sentimientos, la sensibilidad está a flor de piel y la exigencia que requiere y que te impone el público y tus colegas es mucha.

«En ocasiones llegas a dudar de todo, hasta de que si tienes en verdad el nivel y las capacidades para llegar al lugar que quieres, pero parte del desarrollo es saber sobreponerte a esto, ver cuáles son tus puntos débiles y trabajar en eso», comentó en entrevista con Notimex, en el marco del Día Internacional de la Mujer, que hoy se conmemora.

Rodeada desde los tres años de la música, Mason se dice satisfecha por lo hasta ahora conseguido, ser primer violín (puesto que por varios siglos ha sido dominado por los hombres); «es un gran reto porque muchos de mis colegas ahora fueron mis maestros cuando era niña y de muchos de ellos soy menor de edad. Uno se tiene que ganar el respeto de la orquesta para ser un buen líder, y no uno que mande, yo creo más en inspirar y en el trabajo en conjunto».

Considera además que la constancia y el trabajo es lo que la han ubicado en esta posición, «ser concertino de la OSN- la mejor de México- es una gran bendición, un logro y un honor (…), estar al frente y hacerlo de la mano de colegas que admiro es una de las cosas que me hacen muy feliz».

Agradecida por el apoyo recibido de Natalia Gvozdetskaya y Henryk Kowalski, sus mentores, Mason recuerda que su lema, desde que obtuvo el primer lugar en el Concurso Nacional de Violín «Hermilo Novelo», es el de ser mejor día a día (…), el sueño de cualquier músico es tocar con la Orquesta Sinfónica de Berlín, pero más que nada mi sueño sin ponerle una ubicación geográfica es ser mejor cada día y seguirme preparando».

Sobre Gvozdetskaya, dice, «es mi madre en el violín, es una mujer de mucho carácter, de las mejores maestras de México, obviamente yo habló con el cariño de hija, ella me formó y moldeo, me hizo ver que las cosas no son fáciles y que todo requiere trabajo».

Bajo este tenor y consciente de que hay mucho que trabajar para que las féminas ocupen el mismo lugar que los hombres en el plano musical, la virtuosa del violín aseguró que en la composición no existe la diferencia de género, ya que sea de un hombre o una mujer si es una buena pieza gozará de éxito y el público lo reconocerá.

La música y el arte no tienen género, «puede ser una obra con muchísimo carácter y hasta agresiva la de una mujer o una sumamente romántica de un hombre (…), es más bien cuestión de la personalidad del artista», asegura Mason, quien ha actuado como solista en diversas orquestas, entre ellas la Filarmónica de la UNAM, Sinfónica Carlos Chávez, Filarmónica de Querétaro y Sinfónica de Aguascalientes.

«Gabriel Ortiz está poniendo en alto el nombre de México y de la mujer. Tuve la oportunidad de interpretar una de sus obras con una orquesta de cámara en Indianilla, y fue una grata experiencia, pues es una obra con muchísimo carácter, juegos de ritmo y muy difícil», anotó Mason, quien desde los tres años ha estado rodeada de la música, disciplina que desde entonces fue su pasión.

De acuerdo con la concertino, es todo un proceso el que tomen fuerza los repertorios femeninos, «vamos por buen camino, que aceptaran a mujeres en una orquesta ya es una realidad y la psicología de la sociedad poco a poco tiene que ir cambiando», concluyó.

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