Irrisorias e irreales, dichos de Cordero sobre economía mexicana: PRD

Las afirmaciones hechas el día de ayer por Ernesto Cordero, respecto a la economía de las familias mexicanas, de quienes asegura pueden pagar créditos de vivienda, automotriz y la colegiatura de sus hijos con un ingreso de seis mil pesos mensuales, son irrisorias e irreales, propias de un personaje que desvirtúa la realidad del país para no lastimar su eventual candidatura presidencial.
Hortensia Aragón, secretaria general del Comité Directivo Nacional del PRD, dijo que si Cordero prefiere burlarse y mentirle descaradamente a los mexicanos en lugar de asumir con autocrítica que el crecimiento y la prosperidad prometidos por Felipe Calderón, desde que asumió su mandato no han llegado.
Si en 2006 un total de 12.8 millones de personas ganaban más de tres salarios mínimos, en 2010 un millón 300 mil dejaron de pertenecer a dicho grupo, pasando a la categoría inferior de la tabla. En 2006, cinco millones de personas ganaban más de cinco salarios mínimos (unos ocho mil 600 pesos), pero en 2010 sólo 3.9 millones de personas percibieron dicha cantidad; es decir, un 29 por ciento menos de personas en lo que va del sexenio.
Peor aún, con tal de ocultar que el poder de compra de los mexicanos se ha desplomado 45 por ciento en los últimos 10 años, el secretario de Hacienda prefiere apelar a los niveles de inflación que este gobierno dice haber conseguido, pero que no han evitado el incremento de los precios en productos elementales de la canasta básica, derivado de los gasolinazos que mes con mes aplica el gobierno federal en perjuicio de los bolsillos de millones de ciudadanos.
No hay nada peor que un funcionario demagogo como Ernesto Cordero, que prefiere recurrir a los términos y cifras alegres a encarar a la población y decirles que las malas decisiones del gobierno de Felipe Calderón posibilitaron que el “catarrito” del 2009 se convirtiera en una pulmonía que llevó de regreso a la pobreza a 4.4 millones de mexicanos.
Conminamos a Ernesto Cordero a mirar más allá de sus narices y darse cuenta que lo que necesitan los mexicanos son empleos y salarios bien remunerados y no más cuentos chinos propios del Foxilandia en que nos negamos a vivir.

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