JUAN DEL REAL
Los informes de gobierno presentan cifras, porcentajes y estadísticas que buscan demostrar avances. Sin embargo, existe una distancia que no puede ignorarse: la que separa los resultados oficiales de la realidad que diariamente experimentan los zacatecanos.
La reducción de homicidios que presume el Gobierno del Estado debe contrastarse con la percepción ciudadana de inseguridad. Porque la paz no se decreta desde un escritorio ni se construye con discursos. Se refleja en la tranquilidad de las familias, en la confianza para salir a las calles y en la recuperación de los espacios públicos.
El propio INEGI registró que, al cierre de 2025, el 78.6% de los adultos en la zona urbana Zacatecas-Guadalupe se sentía inseguro. Una cifra que demuestra que disminuir homicidios no equivale automáticamente a recuperar la tranquilidad. 
La contradicción también alcanza a los municipios. En la capital, el Ayuntamiento presume inversiones en limpieza, pavimentación y servicios públicos. Pero esos anuncios deben confrontarse con las condiciones de las colonias, la basura acumulada, los baches y el deterioro de las vialidades. No basta presumir una ciudad limpia cuando sus habitantes enfrentan diariamente problemas que siguen sin resolverse.
El problema de fondo es una forma de gobernar que confunde la propaganda con los resultados. Se presentan estadísticas favorables, se seleccionan fotografías y se multiplican los discursos triunfalistas, mientras las necesidades ciudadanas esperan respuestas.
La paz no se construye con porcentajes, como tampoco se limpian las calles con discursos.
Gobernar significa transformar la realidad, no maquillar su apariencia. Y ningún informe, por espectacular que sea, puede sustituir lo que los ciudadanos ven, viven y sienten todos los días.
Sobre la Firma
Jurista, académico y dirigente de Movimiento Ciudadano.
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